LOS CREYENTES COMO SAL Y LUZ EN EL MUNDO

Los capítulos 5 al 7 de Mateo contienen el conocido «sermón del monte» que recoge los principios y leyes del Reino de Dios que Jesús vino a inaugurar. Comienza nombrando a todos aquellos que han sido escogidos de entre todo el mundo para formar parte de ese Reino, a los que Jesús llama «bienaventurados» porque vivirán los beneficios de este nuevo «orden mundial». A continuación se nos recuerda que ser parte de este nuevo estado, conlleva una importante y trascendental responsabilidad, la de ser sal y luz en medio de un mundo que vive aun en tinieblas y alejado de este nuevo Reino. Mateo 5:13-16

LA LUZ DE LA VIDA

– Vida en su Nombre 20 –

Todo ser humano va hacia aquello que le resulta más atractivo y es completamente lógico y normal que así sea. La dirección de nuestros pasos está determinada por aquello que amamos, por eso lo buscamos y nos encaminamos hacia allí. Todos buscamos la felicidad, el problema es que nuestras mentes, en su estado natural, se encuentran sumidas en un estado de tinieblas, tenemos el entendimiento entenebrecido. Jesús en este pasaje está haciendo un esfuerzo denodado por abrirse paso entre las tinieblas mentales de aquellos que le escuchan. ¿Dónde podemos encontrar la luz que necesitamos para desear y buscar lo que realmente necesitamos y no simplemente lo que creemos necesitar? ¿Quién nos mostrará el camino correcto? ¿Hay alguna esperanza para un corazón torcido y enfermo que no es capaz de ver la luz que le conducirá a la auténtica y duradera felicidad? Juan 8:12-30.