NO LLORES

¿Alguna vez has sentido que la incertidumbre por el mañana es una carga tan pesada que no te permite descansar? ¿Pierdes el sueño por las noches y sientes que la ansiedad se apodera de ti? Imagina ahora que el consuelo que anhelas no viene de un alimento físico, sino de una de las visiones más enigmáticas y poderosas jamás registradas: la del anciano Juan en la isla de Patmos. En el pasaje que hoy estudiamos nos adentraremos en una escena celestial que parece sacada de un sueño, pero que esconde la realidad más profunda de nuestra existencia. ¿Por qué lloraba Juan de forma inconsolable ante un libro sellado con siete sellos que nadie en el universo era digno de abrir? ¿Qué secreto encierra ese Cordero que, aun habiendo sido inmolado, permanece en pie con la extraña apariencia de tener siete cuernos y siete ojos? Te invito a escuchar este mensaje para descubrir el significado de estos símbolos y entender por qué, en medio de tus tormentas y crisis personales, hay una voz poderosa que hoy te dice: «No llores». Apocalipsis 4:1-2; 5:1-13.

CONFÍA EN LA ESCRITURA

Hoy tratamos un asunto de vital importancia para la vida y la permanencia de la Iglesia. Se trata de la autoridad de la Biblia como la voz inerrante y suficiente de Dios en un mundo saturado de influencias anti-Dios y superficialidad espiritual. Es ingenuo pensar que una fe meramente nominal sea suficiente para enfrentar la guerra espiritual en la que estamos inmersos los cristianos del siglo XXI. Hoy enfatizamos la necesidad de un estudio profundo y constante de las Escrituras. El pastor Israel nos presenta cinco doctrinas fundamentales sobre la Biblia: su origen divino, su naturaleza infalible e inerrante (sin errores), su suficiencia para guiar la vida de fe, su claridad (fácil de entender) y, finalmente, su autoridad incuestionable. El verdadero discipulado implica no sólo creer lo que Jesús creía sobre la Biblia, sino también permitir que esta moldee la mente y la vida, ya que es la única roca sólida en medio de las dificultades cotidianas de la vida. 2 Pedro 1:16-21.

NO SEAS INCRÉDULO, SINO CREYENTE

– Vida en su Nombre 49 – No seas incrédulo, sino creyente

Los discípulos estaban destrozados tras la muerte de Jesús. Sentían que sus esperanzas se habían truncado de repente. A pesar de conocer las Escrituras, a pesar de haber estado con Jesús, a pesar de todos los prodigios que vieron y a pesar de que el Señor había anunciado su resurrección en varias ocasiones, cuando vieron la tumba vacía, todos pensaron que alguien se había llevado el cuerpo. Incluso cuando algunas mujeres y varios discípulos afirmaban haber visto vivo a Jesús, ellos no lo creyeron. Pero si alguno de nosotros hubiéramos estado allí, seguro que también habríamos caído en el mismo estado de incredulidad. Por eso, las palabras de Jesús tras su resurrección siguen resonando hoy: «Bienaventurados los que no vieron y creyeron». Juan 20:1-20, 24-31.

LOS CREYENTES COMO SAL Y LUZ EN EL MUNDO

Los capítulos 5 al 7 de Mateo contienen el conocido «sermón del monte» que recoge los principios y leyes del Reino de Dios que Jesús vino a inaugurar. Comienza nombrando a todos aquellos que han sido escogidos de entre todo el mundo para formar parte de ese Reino, a los que Jesús llama «bienaventurados» porque vivirán los beneficios de este nuevo «orden mundial». A continuación se nos recuerda que ser parte de este nuevo estado, conlleva una importante y trascendental responsabilidad, la de ser sal y luz en medio de un mundo que vive aun en tinieblas y alejado de este nuevo Reino. Mateo 5:13-16

LA LUZ DE LA VIDA

– Vida en su Nombre 20 –

Todo ser humano va hacia aquello que le resulta más atractivo y es completamente lógico y normal que así sea. La dirección de nuestros pasos está determinada por aquello que amamos, por eso lo buscamos y nos encaminamos hacia allí. Todos buscamos la felicidad, el problema es que nuestras mentes, en su estado natural, se encuentran sumidas en un estado de tinieblas, tenemos el entendimiento entenebrecido. Jesús en este pasaje está haciendo un esfuerzo denodado por abrirse paso entre las tinieblas mentales de aquellos que le escuchan. ¿Dónde podemos encontrar la luz que necesitamos para desear y buscar lo que realmente necesitamos y no simplemente lo que creemos necesitar? ¿Quién nos mostrará el camino correcto? ¿Hay alguna esperanza para un corazón torcido y enfermo que no es capaz de ver la luz que le conducirá a la auténtica y duradera felicidad? Juan 8:12-30.