LA ORACIÓN, OXÍGENO ESPIRITUAL

Al igual que nuestro cuerpo necesita el oxígeno para vivir, de igual manera nuestro espíritu necesita la oración para subsistir, crecer y desarrollarse. Vemos en el pasaje de hoy, que Jesús tenía una intensa y habitual vida de oración, para lo cual solía apartar las primeras horas del día. No sólo buscaba la ocasión, sino que también buscaba el lugar adecuado. Por eso solía apartarse a lugares desiertos, tranquilos, fuera de los ruidos y las distracciones propias de la vida. Él es nuestro mayor y mejor ejemplo en cuanto a la oración. Jesús, siendo Dios, también era hombre y por eso su tiempo de oración era algo prioritario para Él. Marcos 1:35-39.

LA RAÍZ DE LA INGRATITUD

Es muy fácil acostubrarse a las bendiciones cotidianas de Dios y empezar a menospreciarlas. La ingratitud nos ciega ante el cuidado de Dios y despierta un descontento continuo. Al enfrentar dificultades o desiertos en la vida de fe, existe la tentación de mirar atrás y extrañar aspectos de la vida sin Dios o del estilo de vida antiguo. Recordar el pasado sin su verdadero contexto de esclavitud o pecado puede llevar al estancamiento espiritual. Vivimos en una sociedad de consumo que empuja a confundir deseos con necesidades reales. La enseñanza bíblica invita a cultivar el contento y a valorar la provisión diaria de Dios por encima del apetito desmedido. Números 11:4-6.

RIQUEZAS Y CONTENTAMIENTO

Hay un asunto que parece puramente mundano, pero del que Jesús habló en bastantes ocasiones, y es el uso y el abuso de los bienes materiales. Para vivir una vida sabia que de verdad dé en el blanco de la voluntad de Dios, nos es imprescindibles aprender a honrar a Dios con las posesiones que hemos recibido de su mano generosa. Muchos piensan que el dinero y las riquezas son malas por sí mismas, pero no es así. De hecho la Biblia afirma que de Dios es el oro y la plata y que Él los concede a quien quiere, como quiere y cuando quiere. El problema no está en los bienes materiales, sino en cómo los usamos y qué lugar ocupan en nuestro corazón. El libro de Proverbios trata este asunto con bastante amplitud y haríamos bien en estar atentos a los sabios consejos que de él se desprenden. Proverbios 3:9.

VESTIDOS PARA EL COMBATE 2

Hay una realidad que todo hijo de Dios conoce por propia experiencia, estamos en medio de una batalla en la que nuestros enemigos son invisibles, poderosos y organizados. La Palabra de Dios nos enseña desde el primer libro de la Biblia, hasta el último, lo real que es esta lucha con las tinieblas. La semana pasada estuvimos estudiando dos partes de la armadura del cristiano, hoy estaremos considerando las otras cuatro partes del atuendo imprescindible en la batalla contra nuestro enemigo. Efesios 6:10-20.

CONFÍA EN EL PLAN

Cuando analizamos la vida de José, el hijo de Jacob, podemos ver cómo Dios va trabajando en él desde joven. Dios tenía un plan con él para su propio beneficio y para bendición de muchos otros. Nosotros hacemos planes, pero Dios también hace los suyos y nosotros formamos parte de ellos. De manera misteriosa y sorprendente, Dios hace que ambos planes, los nuestros y los suyos, se vayan entrelazando y coordinando para que finalmente su voluntad sea hecha en la tierra, como se hace en el cielo. En el proceso vamos aprendiendo que la providencia divina usa todo lo que vivimos, todo lo que sucede para adelantar sus planes de bien para nosotros y para sus santos propósitos. Haríamos bien en no tomar demasiado en serio nuestros planes, porque siempre el plan de Dios será mucho mejor. Génesis 50:15-22.

LA ÚLTIMA LÁGRIMA

¿Dónde está la fuente del auténtico gozo cristiano? Hoy el pastor Fran Cegarra nos recuerda la historia de José en Egipto. Vemos que él experimenta la poda del Señor, que ocurre al principio del invierno, cuando parece que no está pasando nada en la vid, pero algo sí está ocurriendo en su interior y bajo tierra. Dios estaba trabajando y transformando al joven José para hacerlo un instrumento de su gracia. Durante los largos y duros años de esclavitud en Egipto, José tuvo que agarrarse a la Vid verdadera y así superó esos años de dolor mientras su interior era transformado por el poder de Dios. Ese es el camino que todo hijo de Dios tiene que transitar para encontrar el verdadero gozo del que Jesús habló. Juan 15:1-11

PARA ESTAR FIRMES

Hoy abordamos seis aspectos de la práctica cristiana que Pablo, guiado por el Espíritu Santo escribe a los hermanos en Filipos, y por extensión, también a nosotros hoy. Si queremos estar firmes en nuestra fe cristiana, haremos bien en estar atentos para aplicarnos estos mandamientos. Son asuntos muy prácticos de la vivencia del Evangelio. Aquellos que esperamos la venida del Señor, debemos vivir de manera que honre nuestra profesión de fe. Este es un llamado a no ser meramente consumidores pasivos de mensajes cristianos, sino practicantes de los principios más básicos y fundamentales de nuestra fe. Filipenses 4:1-9.

DESCANSO Y GLORIA EN LA TORMENTA

La vida está en constante movimiento, y esa es su esencia natural. Todo lo que vive está en constante cambio. Precisamente por eso, nuestra experiencia con el Señor pasa por momentos de crisis y de cambios profundos. Esto no sólo es inevitable, sino necesario para nuestro propio crecimiento. Por esa razón, todos, más pronto o más tarde pasamos por momentos de tormenta, momentos en los que sentimos que los recursos se nos acaban. Es en esos tiempos de dificultad cuando podemos experimentar más claramente el poder de Dios actuando en nosotros. Hoy profundizaremos en tres pilares de la fe genuina. Mateo 14:22-33

NO ENTRISTEZCÁIS AL ESPÍRITU SANTO

¿Por qué muchos cristianos viven una vida en la que no se experimenta la obra sobrenatural del Espíritu Santo? ¿Afecta nuestra manera de vivir y actuar al resto de la iglesia? ¿En qué consiste contristar o entristecer al Espíritu Santo? Hoy escuchamos los sabios consejos de Dios a través de la pluma del apóstol Pablo a los cristianos de Éfeso. Algo tan cotidiano y habitual como nuestra forma de hablar, lo que decimos, cuándo lo decimos, a quién lo decimos y con qué intención lo decimos, tiene un impacto tremendo en nuestro testimonio y en el fluir o no del Espíritu en nuestra vida diaria. Efesios 4:30

EL HACEDOR DE MILAGROS

La experiencia cristiana es una experiencia milagrosa. Debemos abrazar la verdad del Evangelio transmitido en la Palabra de Dios, pero nuestra experiencia no puede ser exclusivamente un conocimiento teórico, sino que es imprescindible experimentar además el poder de Dios que nos transforma desde el interior. Si el Espíritu Santo no actualiza y aplica los beneficios que Jesús conquistó para nosotros, no sirve de nada tener la cabeza llena de conocimiento. Si no hemos experimentado una metamorfosis, si el poder de Dios no nos ha alcanzado, si no hemos sentido lo que es el nuevo nacimiento, ese conocimiento será sólo un conjunto de datos almacenados en nuestra cabeza, como podrían estar almacenados en un libro. Pero el Dios vivo actúa en aquellos que han sido vivificados por el Espíritu Santo. Él actúa en nuestras vidas y hace maravillas diariamente en nosotros. Puede que algunas no parezcan espectaculares, pero de tanto en tanto tenemos un vislumbre de los poderes del siglo venidero que ya están invadiendo nuestro mundo actual.