INTRODUCCIÓN 3 – LOS DESTINATARIOS

Esta tercera y última parte de la introducción se centra en los destinatarios, aquellos llamados a ser de Jesucristo mediante un llamamiento eficaz y soberano que establece una unión íntima y vital con Él, comparable al vínculo matrimonial. Además, Pablo los identifica como el verdadero pueblo de Dios, sus «amados» y «santos», quienes son objeto del hesed o amor leal y eterno del Señor. Finalmente, los presenta como las personas más bendecidas de la tierra por poseer la gracia y la paz de Dios, un favor inmerecido y un bienestar integral que les sostiene incluso ante las pruebas más oscuras, como las persecuciones en la Roma de Nerón. Por ello, se nos exhorta a estar atentos y expectantes, siendo diligentes en la meditación y la oración para que estas verdades «ardan en el pecho» y produzcan una transformación real, dándonos fe y fortaleza nueva para vivir conforme a la Palabra de Dios. Romanos 1:1-7.

EL CORAZÓN DEL PADRE

El corazón del Padre – Lucas 15:11-32 – Elías Sanz

Jesús enfrenta a los fariseos y escribas con tres parábolas que muestran el corazón paternal de Dios, frente al corazón duro y frío de estos estudiosos de la Ley. Son la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo perdido (más conocida como el hijo pródigo o el Padre amante). Hoy entramos a analizar esta última. Todo auténtico creyente se identificará inmediatamente con el hijo menor de esta parábola. El rebelde que se levanta orgulloso y desafiante contra su padre, aquel que le dio la vida, para vivir su vida a su propia manera, sin las reglas y los consejos de su progenitor. Así hemos vivido muchos, alejándonos de la casa del Padre para vivir haciendo lo que los impulsos egoístas de nuestros corazones desviados nos pedían. Hasta que llega un día en que tocamos fondo y es entonces cuando nos alcanza la gracia del Padre que nos sigue amando a pesar de nuestro desprecio.

¿CÓMO OYES?

Jesús, como buen maestro, utilizaba ilustraciones, ejemplos, metáforas e historias para que sus discípulos recordaran fácilmente sus enseñanzas y también las aprendieran de manera más sencilla. Sin embargo, las parábolas, a pesar de utilizar ejemplos de la vida diaria muy comunes para sus oyentes, encerraban una sabiduría oculta que sólo los que verdaderamente estaban dispuestos a vivir conforme a sus enseñanzas podían comprender. En la que hoy estudiamos Jesús mismo tuvo que explicar a sus discípulos el significado profundo de esta historia aparentemente simple, pero que encierra grandes verdades del Reino y de la voluntad de Dios. ¿Y tú, como vas a escuchar? ¿Quieres profundizar en el conocimiento de Dios o prefieres quedarte en a superficie de esta historia? Lucas 8:4-18.

EL ADÁN DEFINITIVO

Para cualquier observador atento, es bien evidente que algo está mal en el ser humano desde su nacimiento. No hay que enseñarle a un niño a mentir, o a ser egoísta, eso es algo que sale de nosotros de manera instintiva. Tenemos una naturaleza caída que recibimos de nuestros padres Adán y Eva que nos conduce al pecado, al egocentrismo, a la rebeldía. Por mucho que nos esforcemos en ser «buenas personas», todos terminamos reconociendo que no somos como deberíamos ser. Desde el punto de vista bíblico, ninguno de nosotros da la talla para merecer la gloria junto al Padre celestial. Pero además del primer Adán, Dios también envió al postrer Adán, un nuevo representante de una nueva humanidad. Mateo 3:13-15; Lucas 23:33, 45.

LA SANTIDAD DE DIOS Y LA TRAGEDIA DEL PECADO

Todos hemos escuchado alguna vez expresiones como las siguientes. “Yo no puedo creer en el Dios del Antiguo Testamento porque es intolerante y excesivamente severo.” “Si el Dios en el que crees condena a alguien al infierno, entonces yo no creo en ese Dios, porque yo creo que Él es amor, y por tanto no va a destruir su propia creación.” El problema con este tipo de ideas es que las cosas no son como nosotros queremos o creemos que tienen que ser, sino que son como son. Dios es Dios y tú no puedes decidir cómo deber ser Él. El problema es que muchas veces hay una mala comprensión de la Palabra de Dios, o un conocimiento muy parcial de la misma. Precisamente el tema que estudiamos hoy -la santidad de Dios- es uno de los más mal comprendidos de todos. Quédate con nosotros hoy y entremos en uno de esos pasajes de la Biblia que son difíciles de entender. Números 15:32-36.

LA GRAN COMISIÓN 2

La gran comisión – Mateo 28:18-20 – Abraham Sanz

Nos adentramos hoy en las palabras del Cristo resucitado, quien estableció el fundamento de nuestra misión al proclamar: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”, una garantía que vence todo temor. Basado en esta autoridad, el Señor nos encomienda la honra de hacer discípulos a todas las naciones, lo cual se logra mediante tres acciones vitales: predicando el Evangelio —que es el verdadero poder de Dios para salvación—; bautizando a quienes reciben esta verdad, introduciéndolos en la comunión del pueblo de Dios; y enseñando a guardar todas las cosas que Él ha mandado, asegurando la madurez en su cuerpo. Y la fuerza para esta labor se encuentra en la promesa inquebrantable que sella el mensaje: “Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”.

UNA ALABANZA INFORMADA

Una alabanza informada – Efesios 1:3-14 – Lucas Martínez

En el mensaje de hoy exploramos una profunda verdad para todos aquellos que está EN CRISTO. El primer capítulo de la carta del apóstol Pablo a los efesios nos revela esta verdad en la cual entendemos cómo el Padre nos ha elegido y adoptado, el Hijo nos ha redimido y dado herencia, y el Espíritu Santo nos ha sellado. La unión intrínseca con Cristo es el fundamento de estas bendiciones trinitarias, las cuales no son materiales, sino eternas y transformadoras. El propósito central de todas estas bendiciones es que vivamos para la alabanza de la gloria de Dios, lo que debería inspirar una alabanza informada en cada aspecto de nuestra vida, en cada momento que vivimos, sin importar las circunstancias cambiantes y pasajeras por las que estemos atravesando en estos momentos.

DIOS EN MI AYER, HOY Y MAÑANA

El apóstol Pedro nos presenta la base de la fe cristiana en los primeros versículos de su primera carta. Usa una fórmula trinitaria para mostrarnos cómo Dios actuó ya en nuestro pasado, actúa en nuestro presente y seguirá actuando en nuestro futuro. Esta verdad nos consuela y nos llena de esperanza y seguridad al comprobar el amor y el cuidado que el Padre tiene hacia sus hijos. Hoy analizamos estas cuestiones y también abordaremos otros asuntos relativos a la fe y a la vivencia de esa fe que decimos tener. ¿Cómo podemos estar seguros de que nuestra fe es la auténtica que salva? ¿Hay una fe que puede ser correcta doctrinalmente, pero inservible en la práctica? ¿Cuál es la prueba de que nuestra fe es correcta bíblicamente hablando? 1 Pedro 1:3-5.

MIENTRAS HAYA LUZ

– Vida en su Nombre 30 –

Hoy entramos en el que fue el último mensaje de Jesús a la multitud. A partir de este momento Jesús sólo enseñará a sus más íntimos. Este último mensaje, antes de encarar su pasión y sacrificio, representa una última llamada de Jesús a los que le escuchan para que acepten sin reservas su mensaje y quién es Él. Afirma que Él es la luz, que Él es el día, que Él es Dios mismo, que deben dejar de buscar excusas y venir a Él, fuente de la única salvación. Afirma que quien le ha visto a Él, ha visto a Dios, que quien le ha escuchado a Él, ha escuchado a Dios y que quien le rechaza a Él, está rechazando a Dios. Es un mensaje urgente, ven hoy, ven ahora mismo, no pongas más excusas, ríndete ya ante el Salvador y encontrarás la paz que siempre han buscado anhelante y que nunca has encontrado. Juan 12:20-50.

NO TEMAS, ALÉGRATE MUCHO

– Vida en su Nombre 28 –

“¡Mirad, el mundo se va tras él!”, dijeron los fariseos. El gentío de agolpaba a la entrada de Jerusalén portando ramas de árboles y palmas que ponían a modo de alfombra para que pasase Jesús, quien venía subido en un asno. Los fariseos respiraban odio contra el Maestro y su envidia tramaba planes homicidas contra Él. La multitud se dejaba llevar por sus deseos de liberación del pesado yugo romano y lo expresaban con gritos de júbilo. Sin embargo Jesús venía con un plan muy superior porque no pretendía librarlos del poder de Roma, sino del poder mucho más esclavizante que reinaba en sus corazones: el poder del pecado. Juan 12:12-19.