LA CONTIENDA POR LA FE 1

Los absolutos están mal vistos en nuestro mundo actual. El dogmatismo tiene mala prensa y si alguien te tilda de fanático ya estás estigmatizado para siempre a ojos de esa persona. Sin embargo, la fe cristiana histórica es dogmática porque lo que creemos y vivimos es la Verdad (con mayúscula) que nos ha sido entregada por Dios mismo y, por lo tanto, es intolerante ante el error y la falsedad. Dios llama hoy a su Iglesia a ser santamente intolerantes y a combatir ardientemente por la fe que nos fue dada. Judas 1:1-4.

COMPLETAD MI GOZO

El apóstol Pablo escribe esta carta a los hermanos de la iglesia en Filipos desde la cárcel en Roma. Esta carta es conocida como «la carta del gozo», precisamente un gozo que no depende de las circunstancias que Pablo estaba experimentando en ese momento, porque él está cimentado en una realidad espiritual que domina toda su vida. Pablo se sabía a salvo en Cristo, algo que no cambia a pesar de los vaivenes de nuestro corazón inconstante. Su argumento aquí es que si hay alguna consolación en Cristo, eso nos debe conducir inexorablemente a vivir como es digno del Evangelio. Filipenses 2:1-11.

ENTREGA

Toda la enseñanza del apóstol Pablo en los primeros once capítulos de la carta a los romanos llegan en el capítulo doce a una consecuencia lógica. El razonamiento de Pablo es claro y contundente. Una auténtica fe cristiana produce un verdadero y perdurable fruto. Aquí se vincula toda la doctrina expuesta en los primeros once capítulos con su consecuencia práctica. Al igual que Dios se nos entregó en Jesús para nuestro beneficio y salvación, igualmente nosotros debemos entregarnos a Dios en sacrificio vivo cada día. Romanos 12:1-2.

¡OBEDECE!

La santidad es el «medio ambiente natural» de Dios, por eso todo auténtido hijo/a de Dios desea purificarse de todo lo pecaminoso. Un cristiano sano busca de manera natural crecer en la semejanza de Cristo y sabe que la obediencia es el único camino para alcanzarla. Hoy entramos a considerar un asunto que recorre todas las páginas de la Biblia y que es fundamental para una correcta comprensión de la fe cristiana. Se trata de la autoridad, porque finalmente, toda autoridad ha sido establecida por Dios mismo. Su Reino domina sobre todos los demás reinos y Él establece delegados con una autoridad parcial dentro de cada ámbito de la sociedad. Sea este el gobierno de una nación, el gobierno de una iglesia local o el gobierno de una familia. Romanos 13:1-2.

REEDIFICAD LA CASA

En un tiempo en el que el pueblo de Dios estaba muy atareado con sus labores, como lo estamos también nosotros hoy en día, Dios les envía un mensaje urgente por medio del profeta Hageo. A pesar de todo su trabajo y esfuerzo, el pueblo vive en la indigencia y Dios los llama a considerar sus caminos. Además les revela que es Él mismo quien les ha traído la ruina y la necesidad en la que están mal viviendo. ¿Se ha convertido Dios de pronto en el mayor enemigo de su propio pueblo? Ni mucho menos, pero a veces el Señor tiene que quitarnos hasta lo más necesario para que reaccionemos y nos demos cuenta de nuestro propio desvarío. ¿Qué implica olvidarse de la casa del Señor? Hageo 1.

LEVANTÉMONOS Y EDIFIQUEMOS

¿Estamos trabajando para el avance del Reino de Dios en nuestra vida y en nuestro medio? Nehemías dice que cuando supo la situación en la que estaba viviendo su pueblo se sentó, lloró, ayunó y oró confesando el pecado de su pueblo y haciéndolo suyo. Nehemías no le echa la culpa a otros, ni a las circunstancias difíciles que estaban viviendo como pueblo sometido por una gran potencia. Él sabe que Dios es bueno y es justo, y por lo tanto, lo que están viviendo es solo el fruto amargo de lo que ellos mismos han sembrado. Nosotros también podemos hacer como hacía el pueblo, cerrar los ojos a la realidad y acostumbrarnos a vivir entre escombros. Pero el ejemplo de Nehemías nos debería impulsar a tomar la iniciativa y comenzar a reedificar todo aquello que esté derribado en nuestras vidas, por su puesto, con la guía y dirección del Espíritu Santo. Nehemías 2:17-20.

SABER ESTAR

En este pasaje de las Escrituras el apóstol Pablo nos deja entrever tres deseos para saber estar en sintonía con Dios dondequiera que nos encontremos. Sea cual sea la situación que estemos viviendo porque el Evangelio es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree. Pablo desea ardientemente visitar a los hermanos en Roma para enriquecerlos en la fe y a la vez, para ser él también enriquecido por la fe de ellos. El anhelo de Pablo, y el nuestro también debería ser, es el presentar a Dios unas manos llenas de fruto para su gloria.
Romanos 1:8-13

VISIÓN QUE CAPACITA PARA LA MISIÓN

Pedro, al igual que la multitud, era un oyente cautivado por la predicación de Jesús. Él, con toda probabilidad, estaba sentado en la barca escuchando la Palabra de Dios que salía de los labios de Jesús. Dice en Romanos 10:17: “que la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios». Así que, al oír la Palabra de Dios, por esa palabra, Dios produce en nosotros fe para creer en Jesucristo. En breve Pedro tendría que ejercer fe y Jesús, mediante su enseñanza, lo estaba preparando. Tras el mensaje Jesús le pide a Pedro que vuelva a intentar una nueva pesca. Pedro obedece en fe a la palabra dada por Jesús. Pero la clave de todo esto es que Pedro no va a obedecer en base a la lógica, sino en base a la fe. Esta obediencia contra toda lógica es la obediencia de la fe.
Lucas 5:4-5

MUERTOS AL PECADO, VIVOS PARA DIOS

Hay una versión aguada, descafeinada del Evangelio, de una gracia barata, diluida y completamente falta de poder. En el pasaje en el que hoy meditamos aparece una solemne verdad que es el corazón mismo del Evangelio: Jesús mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz. El Justo, el Impecable murió, pero además también vivió por nosotros, cumpliendo así con toda justicia las demandas de la Ley divina. Pero además también nos enseña que el pecado no nos dominará más. ¿Tienes un deseo sincero de ser santo, de obedecer perfectamente al Padre en todo? El Evangelio no solo nos declara justos, sino que también pretende hacernos justos.
1 Pedro 2:24-25

LAS PARÁBOLAS Y EL MISTERIO DEL REINO 11 | Amor audaz

Analizamos en esta ocasión la parábola de los talentos. Con ella aprendemos que la vida mientras el Señor viene no solo es espera, sino que requiere también un trabajo diligente. No es una espera estática sino activa. ¿Qué debemos hacer mientras esperamos? Descubriremos siete verdades acerca de los tres siervos que protagonizan esta parábola y que tienen el potencial de darle un giro a nuestra vida, de reorientarnos, de cambiarnos por completo.
Mateo 25:14-30