HAY MÁS DE DIOS, PIDE MÁS

En el pasaje que analizamos hoy vemos a Jesús enseñando a sus discípulos a orar. De todos es bien conocido lo que se ha llamado el Padrenuestro, pero hoy nos enfocaremos más en el cómo que en el qué. Tras la oración modelo Jesús pone dos parábolas que explican cómo es la forma correcta de orar. La parábola del amigo inoportuno y la del niño que pide comida a su padre. En ellas encontramos valiosísimos consejos en cuanto a la manera correcta en la que debemos orar. Lucas 11:5-13.

EL GEMIDO DEL ESPÍRITU

¿Te sientes débil a la hora de orar? ¿Es eso normal, bueno o malo? Jesús habló de la oración como algo habitual en nuestras vidas, es decir, lo dio por sentado como la cosa más natural en cualquier hijo/a de Dios. De hecho, los Evangelios dan testimonio de cómo Jesús oraba frecuentemente y cómo apartaba tiempos especiales para una oración más profunda y especial. Los discípulos sintieron que no sabían orar y le pidieron a Jesús que les enseñase a hacerlo. Todos sentimos que no damos la talla a la hora de la oración. Romanos 8:26-28.

EL GEMIDO DEL CREYENTE

La esperanza cristiana es un concepto muy distinto a lo que habitualmente se entiende como esperanza. Normalmente entendemos por esperanza algo que podría ocurrir en un futuro, o no ocurrir nunca. En cambio la esperanza cristiana es equivalente a certeza y seguridad. No se trata por tanto de un mero anhelo o deseo, sino de una certidumbre firme y estable. Porque no está basada en algo que nosotros podamos hacer o alcanzar, sino que está basada en las promesas de Dios, en su Palabra, que es inmutable. Dios lo ha dicho, y Él no puede negarse a sí mismo. Por eso, la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse, no es comparable con las tribulaciones del momento presente. Romanos 8:18-27.

A TI ORARÉ

El escritor de este salmo es un hombre cargado, un hombre en angustia, un hombre que está pasando por el valle de sombra y de muerte. Nuestra naturaleza pecadora nos lleva a actuar de manera frenética, corriendo de un lado para otro para intentar solucionar los problemas que nos angustian con nuestras propias fuerzas y destrezas. Sin embargo, este hombre que ya ha sido curtido en mil batallas, sabe muy bien lo que hay que hacer en momentos como este. Salmo 5:1-3.

EN TU NOMBRE ALZARÉ MIS MANOS

Se puede ser un auténtico experto en todos los conceptos y doctrinas del Cristianismo sin vivir ni experimentar ninguno de ellos. Desgraciadamente esta contradicción ocurre y ocurre más de lo que debiera. ¿Cuándo fue la última vez en que las lágrimas vinieron en tu ayuda para expresar lo que experimentabas en la presencia de Dios? La vida cristiana es una experiencia diaria de diálogo con el Dios de la Palabra. Una experiencia de renovación y crecimiento continuo. Salmo 63:1-6.

DELANTE DE DIOS

El rechazo al Dios Creador que se produce en el corazón pecador nos conduce irremisiblemente a la impiedad y ésta nos lleva a la injusticia. Por eso no es de extrañar la corrupción que impera hoy día en la mayor parte de las sociedades, que en su inmensa mayoría le han dado la espalda a Dios. El apóstol Pablo lo vio muy claramente ya en el siglo I de nuestra era. Y es que el corazón humano sigue teniendo hoy las mismas carencias y necesidades que hace dos mil años. Romanos 1:18-32.

REFORMA Y AVIVAMIENTO 8

En el día malo el rey Ezequías supo lo que tenía que hacer. En primer lugar acudió a la Palabra de Dios para tener claro cuál era la voluntad de Dios para su pueblo en un momento de angustia y dificultad extremas. Pero además se inclinó y oró. Cuando Dios mete a sus hijos en el yunque de la prueba y la aflicción, es con un propósito de bien para ellos y para su mayor gloria. 2 Crónicas 32:1-23.

HABLANDO CON DENUEDO LA PALABRA DE DIOS

Entramos hoy a analizar la oración de los discípulos cuando Pedro y Juan fueron puestos en libertad tras la sanidad del cojo de la puerta Hermosa. En esta oración podemos ver la comprensión clara y profunda que tenían nuestros hermanos del auténtico y único Dios Creador de todo cuanto existe. Ellos oran en base a la Palabra. No se dejan llevar por sus sentimientos, ni se dejan influenciar por las circunstancias adversas por las que atraviesan, sino que oran en base a las verdades bíblicas ya reveladas en la Palabra. El resultado es que Dios actúa respondiendo de forma clara a esa oración. Hechos 4:23-31.