EN EL PRINCIPIO 12 – EL PECADO ESTÁ ACECHANDO

Cada persona en la Tierra anhela alcanzar gloria, honra e inmortalidad, y ese es un deseo sano e innato en todo ser humano. Pero la humanidad ha intentado alcanzarlos de la manera equivocada una y otra vez, siendo así incapaz de llegar a estas bendiciones que nos proporcionarían la dicha y el significado que todos deseamos. La Biblia nos enseña que tenemos un enemigo tenaz que nos espera agazapado en cada esquina esperando a atacarnos y así frustrar todos nuestros intentos de alcanzar la felicidad que anhelamos. Génesis 4:1-12.

EN EL PRINCIPIO 11 – LA ENVIDIA Y EL EVANGELIO

Después de la caída de Adán y Eva, la Palabra nos cuenta el primer fruto amargo producido por esa caída. La ofrenda que Caín trajo a Dios no fue aceptada con agrado y esto reveló lo que había en el corazón de Caín. ¿Dónde está el origen del pecado de Caín que causó que su ofrenda no fuese bien recibida? Es importante, fundamental ir a la raíz de los problemas, porque si solo tratamos los síntomas, nunca acabaremos con con la fuente que los provoca. En cambio, Abel trajo su ofrenda a Dios en obediencia y en fe. Y es que Dios no recibe cualquier clase de culto. Génesis 4:1-7.

EN EL PRINCIPIO 8 – LA CAÍDA 1

Entramos hoy a analizar el pasaje más triste de toda la Biblia. El momento en el que nuestros primeros padres desobedecieron a Dios, trayendo con ello la ruina, no solo de sus vidas, sino también de la vida de todos sus descendientes. Vemos cómo Adán y Eva deciden ser autónomos, es decir, que ellos mismos sean ley para sí mismos. Contrariamente a lo que postula la teología liberal, no estamos ante un pasaje mitológico, sino que el relato de Génesis 3 debe tomarse como lo que realmente es, un relato histórico. Génesis 3: 1-10.

EN QUÉ ALABARSE

Hoy la Palabra del Señor nos recuerda que no debemos alabarnos en nuestros conocimientos, ni en las riquezas, ni en nuestra valentía. Es muy fácil para cualquiera de nosotros, a pesar de ser cristianos, el caer en este error tan humano y tan habitual. Miramos a nuestro alrededor y vemos avances tecnológicos con los que nuestros abuelos ni siquiera soñaron en alcanzar. Admiramos el crecimiento de las ciudades y nos asombran sus inmensos edificios y construcciones de ingeniería que nos sorprenden cada vez más. Podemos comunicarnos con familiares que están a miles de kilómetros de distancia con un aparato que cabe en la palma de nuestra mano. Al contemplar todo esto es fácil pensar que el ser humano es grande. Jeremías 9:23-24

CONOZCAN LAS NACIONES QUE NO SON SINO HOMBRES

La pandemia mundial que estamos viviendo por el Covid-19 nos trae de vuelta a la realidad de nuestra fragilidad como seres humanos finitos. La soberbia de la humanidad en el siglo XXI ha sido fuertemente golpeada por un pequeño agente invisible que está haciendo que muchos caigan de su vanagloria. No somos tan grandes, tan fuertes, ni tan sabios como muchas veces nos creemos. Nos hacía falta un baño de humildad. Salmo 9:19-20.

DELANTE DE DIOS

El rechazo al Dios Creador que se produce en el corazón pecador nos conduce irremisiblemente a la impiedad y ésta nos lleva a la injusticia. Por eso no es de extrañar la corrupción que impera hoy día en la mayor parte de las sociedades, que en su inmensa mayoría le han dado la espalda a Dios. El apóstol Pablo lo vio muy claramente ya en el siglo I de nuestra era. Y es que el corazón humano sigue teniendo hoy las mismas carencias y necesidades que hace dos mil años. Romanos 1:18-32.

REFORMA Y AVIVAMIENTO 10 – FINAL

Terminamos aquí esta serie de mensajes basados en la vida del rey Ezequías de Judá con una muy importante lección que todos debemos aprender bien. En los días de abundancia, en los momentos de triunfo, en las horas de bendición, no caigamos en la locura de alabarnos a nosotros mismos como si todas esas victorias fueran el resultado de nuestro talento y de nuestro esfuerzo personal. La gloria solo le pertenece a Dios. 2 Crónicas 32:24-33.