CUIDADO CON EL ORGULLO, LA IMPACIENCIA Y LA RELAJACIÓN

Somos muy conscientes de la necesidad que tenemos de la ayuda de Dios, de la paz que viene de Él y de la seguridad necesaria para enfrentar los desafíos de la vida. La palabra de hoy está encaminada a proveernos de estos recursos si la aplicamos a nuestra vida, a nuestras decisiones diarias y a nuestra cosmovisión. Dios, a través del apóstol Pedro, nos llama a combatir tres debilidades del carácter que nos roban la paz y nos apartan de la comunión con Dios: el orgullo, la impaciencia y la indolencia. 1 Pedro 5:1-11

CONFÍA EN EL PLAN

Cuando analizamos la vida de José, el hijo de Jacob, podemos ver cómo Dios va trabajando en él desde joven. Dios tenía un plan con él para su propio beneficio y para bendición de muchos otros. Nosotros hacemos planes, pero Dios también hace los suyos y nosotros formamos parte de ellos. De manera misteriosa y sorprendente, Dios hace que ambos planes, los nuestros y los suyos, se vayan entrelazando y coordinando para que finalmente su voluntad sea hecha en la tierra, como se hace en el cielo. En el proceso vamos aprendiendo que la providencia divina usa todo lo que vivimos, todo lo que sucede para adelantar sus planes de bien para nosotros y para sus santos propósitos. Haríamos bien en no tomar demasiado en serio nuestros planes, porque siempre el plan de Dios será mucho mejor. Génesis 50:15-22.

LA LLEGADA A BELÉN

La teología de Noemí. – Redención 3 – Rut 1:19-22.

De la mano de Noemí, hoy vamos a entrar a fondo en el asunto de cómo nuestras concepciones correctas o erróneas acerca de Dios pueden llevarnos por caminos muy distintos. La Teología es el estudio sistemático de la naturaleza de Dios tal como se nos revela en las Sagradas Escrituras. Este es un asunto crucial para todo cristiano, porque muchas veces mezclamos lo que aparece en la Biblia con muestras propias ideas preconcebidas acerca de Dios y de su naturaleza. Hoy profundizamos en la importancia de aferrarnos a la revelación bíblica procurando desechar nuestros preconceptos que, en la mayoría de las ocasiones, están viciados e influenciados por las múltiples voces que nos rodean.

 

ELÍAS, UN HOMBRE A CONTRACORRIENTE 1

Elías, un hombre a contracorriente 1 – 1 Re 16:29-17:1 – Israel Sanz

Hoy exploramos tres rasgos esenciales del profeta Elías que haríamos bien en imitar. Nuestra sociedad está completamente desnortada y camina de manera errante haciendo cada cual, lo que bien le parece. De tal manera que incluso muchos usan la “neolengua” en la que a lo bueno se le llama malo y viceversa. Elías también vivió una época de decadencia moral y ética muy similar a la que nosotros experimentamos hoy. Pero Dios lo levantó para decir de manera clara y contundente al rey Acab que el justo juicio de Dios llegaría por la conducta idolátrica del pueblo con él como rey a la cabeza. Cada vez es más necesario que se levante un nuevo Elías, un nuevo Juan el Bautista, que alce su voz y defienda los derechos de Dios. ¿Nos está llamando el Señor a ser esos profetas? ¿Alzaremos la voz con un vivo celo por el Señor o permaneceremos callados?

DIOS SE COMPADECE

Hoy tenemos el privilegio de adentrarnos en un mensaje que promete tocar las fibras más profundas de nuestro ser y revelar la magnitud del amor divino. Nos sumergiremos en un pasaje bíblico conocido como uno de los más conmovedores del Antiguo Testamento: el capítulo 11 del libro de Oseas.
Este mensaje nos invita a reflexionar sobre la inmensidad de la gracia y la misericordia de Dios. A través de él, exploraremos temas cruciales que apelan profundamente a nuestra experiencia cristiana como:
La persistencia y profundidad del amor de Dios a pesar de la distancia o la desobediencia.
Las consecuencias de la rebeldía y la obstinación frente al llamado divino.
La conmovedora compasión de Dios y su deseo inquebrantable de restauración.
La elección fundamental que determina nuestro destino y propósito.
La urgencia de responder a esta invitación transformadora que se nos presenta.
Prepárate para escuchar una palabra que no sólo ilumina la Escritura, sino que también busca hablar directamente a tu corazón, invitándote a considerar lo más importante de tu vida en la presencia del Señor. Oseas 11.

GOZO EN LAS PRUEBAS

Hoy exploramos la naturaleza inevitable de las pruebas en la vida del creyente, no como algo inesperado o extraño, sino como parte del plan de Dios. La pregunta crucial no es si vendrán dificultades, sino cuál será nuestra actitud ante ellas, ya que estas revelan y refinan la calidad de nuestra fe. El sufrimiento, al igual que el fuego purifica el oro, fortalece y purifica la fe, desarrollando paciencia y perseverancia que no son resignación pasiva, sino una firmeza activa que busca la madurez y la semejanza con Cristo. La clave para perseverar y encontrar gozo en medio de la aflicción es el amor a Dios, con la mirada puesta en la recompensa final: la corona de vida prometida a quienes le aman y soportan fielmente las pruebas. Santiago 1:1-4, 12.

MANSEDUMBRE Y VILEZA

– Vida en su Nombre 45 –

Hoy asistimos al contraste infinito que existe entre el alma pura, mansa y humilde de Jesús, con la vileza, la hipocresía y la falsedad de aquellos que estuvieron presentes en su arresto y posterior «juicio». Entre la parodia de justicia de Anás y el beso traicionero de Judas, ¿dónde reside la mayor ceguera ante la verdadera identidad de quien tenían delante? Y es que para el corazón de piedra que no ha recibido el divino toque vivificador es imposible ver la grandeza de Dios aunque esté delante de nuestras propios ojos. Juan 18:1-24.

DIVERSIDAD Y CRECIMIENTO EN LA UNIDAD

La unidad orgánica de la Iglesia es una realidad que Dios mismo se encarga de crear y mantener. No obstante, unidad no es igual a uniformidad. Al igual que Dios es uno, pero en Él hay una pluralidad de personas; la Iglesia también es una con una diversidad que la enriquece y completa. Cada hijo de Dios ha recibido algún don espiritual, un regalo recibido por gracia, que debe ser utilizado para la edificación mutua. Cristo reparte esos dones como Él quiere y a quien Él quiere en el ejercicio libre y sabio de su soberanía. Cada miembro del Cuerpo debe conocer y usar los dones que ha recibido con un espíritu de entrega y amor a sus hermanos en Cristo. Si quieres saber cuál es tu don, comienza a actuar en fe y en humildad en medio del Cuerpo, y pronto será evidente para todos cuál es ese don que has recibido del Señor. Efesios 4:1-16.

GUARDA LA UNIDAD DEL ESPÍRITU

La unidad, aunque es una realidad orgánica ya consumada en Cristo, requiere un esfuerzo activo («solícitos en guardar la unidad») por parte de los creyentes. Entramos a considerar las virtudes necesarias para mantener esta unidad: humildad, mansedumbre, paciencia y amor, contraponiéndolas al individualismo y al orgullo. Además, se describe la unidad mediante siete realidades inmutables compartidas por todos los auténticos creyentes: un cuerpo, un espíritu, una esperanza, un Señor, una fe, un bautismo, y un Dios y Padre de todos. El propósito es exhortar a la congregación a vivir una vida congruente con su identidad en Cristo, superando las divisiones y cultivando un amor genuino para reflejar la unidad que hay en Dios mismo. Efesios 4:1-6.

TEOLOGÍA DEL SUFRIMIENTO 2

¿Cuál es el propósito del sufrimiento? Hoy consideraremos juntos diez propósitos que Dios se ha propuesto alcanzar con nuestro sufrimiento. Él tiene un fin muy alto y precioso para su pueblo, tiene una meta que se ha propuesto conseguir para su gloria y para nuestra felicidad eterna.