LAS PARÁBOLAS Y EL MISTERIO DEL REINO 2 | El desarrollo del Reino

“Decía además: Así es el Reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo. Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado. Decía también: ¿A qué haremos semejante el Reino de Dios, o con qué parábola lo compararemos? Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra; pero después de sembrado, crece, y se hace la mayor de todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su sombra.”
Marcos 4:26-32

El énfasis la semana pasada en la parábola de los terrenos fue la responsabilidad que tenemos de oír, de cómo oímos. Hoy, el énfasis está en la soberanía, la gracia, el poder de Dios. Hay que aclarar que cuando hablamos del desarrollo o crecimiento del Reino de Dios nos referimos tanto al proyecto de Dios de redención en las naciones (macro) como al proyecto de Dios en el alma de cada creyente (micro). Vamos a considerar hoy tres grandes verdades del desarrollo del Reino que esperamos que sean un soplo de libertad que barran ansiedades y desánimos.