UN CORAZÓN CONTRITO

El dolor tiene una función fundamental en nuestro organismo. Nos avisa de que algo está mal, hay algún daño o algo nos está atacando. Lo que se aplica al cuerpo, también se aplica al alma. Un dolor emocional o anímico también nos está avisando de una agresión. Pero a veces estamos recibiendo o infligiendo algún tipo de daño y no sentimos dolor. Pudiera ser que estemos anestesiados física, psíquica, emocional o espiritualmente. Pudiera ser que estemos endurecidos, insensibilizados, adormecidos, y aquí hay un terrible peligro. Salomón nos previene contra este tipo de endurecimiento que pudiera provocar nuestra mayor ruina. 1 Reyes 8:33-34

HICE PACTO CON MIS OJOS

Tras las acusaciones que le hacen sus amigos de falta de integridad y de haber pecado en oculto, Job defiende su inocencia en este capítulo 31. Para quienes nos conocemos bastante bien por el paso de los años, es muy evidente que la lujuria y la inmoralidad sexual comienzan por la vista. Por eso el mundo de la publicidad se esfuerza constantemente en mostrarnos cuerpos jóvenes y atractivos para vendernos sus productos. La sensualidad de nuestra carne nos conduce a la desobediencia, y esta a alejarnos de nuestro Hacedor. Este pasaje de la Escritura contiene valiosísimos consejos para vivir con limpia conciencia delante de Dios. Job 31:1-4.

EL AMOR DE DIOS QUE ES EN CRISTO

La sublime doctrina del amor de Dios es muy posiblemente la más conocida de la fe cristiana y a la vez, la más mal entendida e interpretada. Se suele decir que «Dios aborrece el pecado, pero ama al pecador», sin embargo, esta expresión no es del todo correcta bíblicamente hablando. Abundan en la Palabra Santa los pasajes en los que Dios aparece santamente indignado, no sólo con la maldad humana, sino con los pecadores que practican esa maldad. Precisamente porque Dios es amor, no puede tolerar ningún tipo de pecado. ¿Cómo escapar entonces de un Dios justo y santo? ¿Hay algún refugio al que huir de la justa ira del Señor? Romanos 8:38-39.

RECUPERANDO LO PERDIDO

Cuando apartamos nuestra mirada del Señor y comenzamos a intentar dirigir nuestras vidas con la «sabiduría del mundo», es muy habitual que acudamos a refugios que no nos pueden proteger. Esto fue lo que vivió David en el pasaje que hoy examinamos. El rey Saúl lo buscaba para matarlo y él dejó que un temor anidara en su corazón. David llevaba años huyendo de Saúl y pensó que más tarde o más temprano el rey acabaría matándolo. Así decidió exiliarse y se fue a vivir con los filisteos, los enemigos del pueblo de Dios. La experiencia que él y sus seiscientos hombres vivieron fue una de las más amargas de su vida. Nosotros también, caemos a menudo en este error que nos conduce a indecibles sufrimientos y angustias. ¿Habrá alguna manera de recuperar lo que hemos perdido? 1 Samuel 30:1-31.

LA CARRERA DE LA FE

Esta carta fue dirigida a hermanos judíos que había abrazado la fe, y al hacer esto la vida se les complicó. Comenzaron a sufrir rechazo y persecución. Ante esto, algunos estaban siendo tentados a volver a su antigua vida en el judaísmo y abandonar la fe de Cristo. El escrito les exhorta a que se ubiquen. Cristo es superior a todo, lo que Él ha ganado para su pueblo es mayor. Los anima a mirar más allá, la vida cristiana va de la eternidad no de un rato. Hoy, en nuestro contexto, no estamos siendo perseguidos, podemos sufrir el rechazo y la burla de los demás, pero poco más. Pero sí somos tentados fuertemente, el enemigo quiere distraernos para que vivamos una vida cristiana superficial, sin complicarnos. Así, vamos cediendo a sus mentiras y sufrimos las consecuencias.
Hebreos 12:1-3

LA VIDA PIADOSA EN UNA INSTANTÁNEA

En las pocas palabras que contiene el versículo que hoy analizamos se recoge la esencia de la vida cristiana auténtica. Son las palabras finales de lo que se conoce como la oración del Señor o el Padrenuestro. Un genuino cristiano es alguien que con sinceridad puede dirigirse a Dios en estos términos. Nos proponemos hoy hacer dos cosas. 1) Una autopsia del pecado, una disección, investigar cuál es la naturaleza del pecado. 2) Una radiografía de la verdadera conversión.
Mateo 6:13

PERSEVERA EN EL TEMOR DEL SEÑOR

“No tenga tu corazón envidia de los pecadores, Antes persevera en el temor de Jehová todo el tiempo; Porque ciertamente hay fin, Y tu esperanza no será cortada.” Proverbios 23. 17-18

UNA SOLUCIÓN RADICAL PARA UN PROBLEMA RADICAL

El problema de la maldad aparece a lo largo de toda la historia de la humanidad. Intentamos atajarlo o minimizar sus efectos negativos por distintos medios, filosofías y religiones, pero su influjo pernicioso continúa actuando en nosotros y en nuestro alrededor. Los médicos estudian con cuidado los síntomas que les llevan hasta el diagnóstico de la patología correcta para que sus pacientes alcancen la sanidad tan deseada. ¿Pero quién puede diagnosticar el mal que aqueja nuestra alma? Y más importante aun, ¿qué médico es aquel que puede sanar y traer vida al espíritu humano enfermo? Efesios 2:1-7

EN EL PRINCIPIO 19 | BABEL

Tras la devastación que vino con el Diluvio Dios bendijo a la raza humana dotándola de grandes avances técnicos y artísticos. Pero nuevamente la humanidad cayó muy pronto en una decadente y blasfema autoglorificación. Nos adentramos hoy en un personaje nada baladí. Se trata de Nimrod, a quien la propia Biblia denomina como el «primer poderoso de la Tierra». Alguien que llegó a convertirse en el prototipo del hombre de pecado que aparece repetidamente a lo largo de la Escritura. Alguien que fundó dos grandes imperios, el babilonio (con la fundación de Babel) y el Asirio con el fundación de Nínive. Dos potencias que siempre fueron enemigas del pueblo de Dios. Al estudiarlo descubriremos cual es la esencia misma del pecado. Génesis 10:1-11:8.

EN EL PRINCIPIO 18 | EL AUTÉNTICO NOÉ

El relato bíblico del Diluvio es uno de los que siempre han suscitado más interés a lo largo de la Historia. Hoy lo analizaremos en base a cuatro imágenes que podrían servirnos para resumirlo y esquematizar su contenido. En la primera imagen llamada «La Creación revertida» contemplamos un enorme océano interminable coronado por un cielo oscuro cuajado de nubarrones negros. En la segunda, denominada «Un nuevo comienzo», admiramos una tierra renovada tras la inundación y un altar desde el que humea una ofrenda quemada que asciende al cielo enmarcado en un hermoso arcoíris. La tercera nos muestra la triste estampa de un Noé ebrio y se llama «Decepción». En la cuarta y última nos maravilla la contemplación de «El verdadero Noé» que instaura un tiempo nuevo de paz y justicia perdurables. Génesis 7:11-9:28.