NO TEMAS, ALÉGRATE MUCHO

– Vida en su Nombre 28 –

“¡Mirad, el mundo se va tras él!”, dijeron los fariseos. El gentío de agolpaba a la entrada de Jerusalén portando ramas de árboles y palmas que ponían a modo de alfombra para que pasase Jesús, quien venía subido en un asno. Los fariseos respiraban odio contra el Maestro y su envidia tramaba planes homicidas contra Él. La multitud se dejaba llevar por sus deseos de liberación del pesado yugo romano y lo expresaban con gritos de júbilo. Sin embargo Jesús venía con un plan muy superior porque no pretendía librarlos del poder de Roma, sino del poder mucho más esclavizante que reinaba en sus corazones: el poder del pecado. Juan 12:12-19.

LA LUZ DE LA VIDA

– Vida en su Nombre 20 –

Todo ser humano va hacia aquello que le resulta más atractivo y es completamente lógico y normal que así sea. La dirección de nuestros pasos está determinada por aquello que amamos, por eso lo buscamos y nos encaminamos hacia allí. Todos buscamos la felicidad, el problema es que nuestras mentes, en su estado natural, se encuentran sumidas en un estado de tinieblas, tenemos el entendimiento entenebrecido. Jesús en este pasaje está haciendo un esfuerzo denodado por abrirse paso entre las tinieblas mentales de aquellos que le escuchan. ¿Dónde podemos encontrar la luz que necesitamos para desear y buscar lo que realmente necesitamos y no simplemente lo que creemos necesitar? ¿Quién nos mostrará el camino correcto? ¿Hay alguna esperanza para un corazón torcido y enfermo que no es capaz de ver la luz que le conducirá a la auténtica y duradera felicidad? Juan 8:12-30.

VETE Y NO PEQUES MÁS

– Vida en su Nombre 19 –

Esta es una historia real que sucedió durante el ministerio de Jesús. Jesús está enseñando en el templo y los líderes religiosos traen a una mujer sorprendida en el acto mismo de adulterio. Le preguntan a Jesús qué piensa él, en la Ley dice que ha de ser apedreada. Pero a esos religiosos no les importa en realidad ni la Ley, ni la santidad. No amaban a Dios, no buscaban glorificarle. Lo que van buscando es pillar a Jesús, hundirlo, y echar abajo su ministerio, su fama, su testimonio ante el pueblo para que dejen de admirarlo y seguirlo. Lo que los mueve es la envidia. En este incidente Jesús nos muestra tanto la seriedad de la justicia y la santidad de Dios, como su gracia y su misericordia en el perdón otorgado a esta pecadora, que es igual de culpable que todos nosotros con todos nuestros pecados públicos o secretos. Juan 7:53-8:11.

DISCORDIA

– Vida en su Nombre 17 –

Jesús hace frente a los que se acercan a Él con una mente carnal, mundana, entre los cuales estaban sus propios hermanos. Todos nosotros nacemos con una semilla de rebeldía contra Dios en nuestros corazones. Es un orgullo que nos lleva a querer ser autónomos, independientes, los capitanes de nuestra vida y de nuestras decisiones. De lo que no nos damos cuenta es que al dejarnos llevar por esos instintos estamos poniéndonos, consciente o inconscientemente del lado del sistema anticristo. Nuestra naturaleza caída nos arrastra a la desobediencia a Dios y levantamos el puño en contra de su autoridad legítima sobre nosotros. Fuimos creados para escuchar sintonías celestiales, pero el corazón no arrepentido nos impide escucharlas. Sí, algunos venían y vienen a Jesús, pero no lo hacen con la actitud correcta. A quienes se le acercan con sinceridad y queriendo conocerle genuinamente Jesús les declara: “El que a mí viene, yo no le echo fuera.” Juan 7:1-24.

EL EVANGELIO, PODER DE DIOS PARA SALVACIÓN

En estos dos versículos de la carta de Pablo a los romanos el apóstol nos expresa su firme convicción en el poder transformador del Evangelio.Y nos declara que es a través del Evangelio que se revela la justicia de Dios, la cual se recibe sólo por fe. La frase final, «el justo por la fe vivirá», subraya la importancia de la fe como el medio por el cual se experimenta la vida justa delante de Dios. Es decir, estos versículos resaltan la centralidad de la fe en el mensaje del Evangelio y la obra redentora realizada por Dios Padre a través del sacrificio perfecto del Dios Hijo, que se aplica y se hace efectiva en los creyentes por el poder del Espíritu Santo. Romanos 1:16-17.

NO ES ORO TODO LO QUE RELUCE

– Vida en su Nombre 8 –

El relato de Juan nos informa de que muchos creyeron en Jesús cuando vieron las muchas señales que hacía entre el pueblo. Pero también nos informa de que Jesús conocía lo que había en el corazón de aquellos que decían creer. Ante las evidencias, es fácil creer, pero la fe salvadora no es cualquier tipo de fe. Muchos, posiblemente la mayoría, se acercaban a Jesús por motivos egoístas. Su fe era interesada, superficial, débil, corta, espúrea, fe de un día. Jesús mismo nos advierte de esta supuesta fe con palabras muy duras, pero muy claras y reveladoras “apartaos de mí, nunca os conocí”. ¿Cómo es la auténtica fe? Juan 2:23-3:3.

JESÚS DE NAZARET: LA MISIÓN DEL MESÍAS

Con toda seguridad el mensaje central de toda la Biblia es la salvación que Dios ha provisto para nosotros, pecadores, a través del sacrificio de Jesús, el Mesías anunciado por los profetas. Lucas nos lleva al momento exacto en que Jesús estuvo en el pueblo donde se crió y anunció que la profecía de Isaías se había cumplido. En su lectura en la sinagoga aquel sábado Jesús, usando el capítulo 61 de Isaías, les anuncia a sus familiares, conocidos y vecinos que en Él se había cumplido esa profecía anunciada cientos de años antes por los profetas. En los primeros versículos de esta profecía se encuentra el corazón del mensaje anunciado por Jesús. Lucas 4:16-21.

UNA ORACIÓN POR AVIVAMIENTO

El profeta Isaías hace, en el pasaje que hoy abordamos, una honesta, sincera y transparente confesión de pecado. Isaías reconoce que Israel está en ruinas y no es culpa de Dios. Él es bueno, salió en ayuda de los que le tenían en cuenta. Si hoy el pueblo sufre, no es por culpa de Dios, porque Él bendice a los que le buscan, Él bendice a los que andan delante de Él. Dios quiere bendecir, hacer proezas. Si Jerusalén está en ruinas es porque el pueblo no se ha acordado de Dios, porque no se han alegrado en sus misericordias. Si hoy estamos con un corazón reseco no es culpa de Dios sino nuestra. Por eso la actitud correcta delante de Dios es reconocer clara, abierta y sinceramente nuestra falta de celo, nuestra frialdad y apatía. Si así lo hacemos pronto comprobaremos que Dios atiende al humilde. Isaías 64:4-7.

NO HAGAS CONCESIONES

El periodo histórico que relata el libro de los Jueces es uno de los más difíciles de la historia del pueblo de Dios. Una vez muertos Moisés y Josué el pueblo vive una época de profunda decadencia moral y espiritual. Pero no habían llegado a esta lamentable situación de manera brusca, sino más bien fue algo gradual, que se fue produciendo poco a poco, de manera casi imperceptible. Le reprochan a Dios que está muy lejos de ellos y que sus enemigos los saquean y humillan continuamente. Pero, ¿era Dios el culpable de su decadente situación? ¿Qué importantes y relevantes lecciones tiene este periodo histórico para nosotros hoy? Jueces 2:11-23.

LAS PARÁBOLAS Y EL MISTERIO DEL REINO 10 | Perdón

La que es conocida como la Parábola de los dos deudores, debería más bien llamarse la Parábola del Señor misericordioso. Con ella Jesús le enseñó a Pedro, y a nosotros también, la grandeza del perdón que hemos recibido, de manera completamente inmerecida, por parte de Dios. Solo aquellos que comprenden la inmensidad insalvable de la deuda adquirida son los que pueden apreciar la desmesurada grandeza del perdón recibido. La revelación de tal verdad debería henchir nuestros pechos de gozo y de gratitud eternos, pero desafortunadamente muy a menudo perdemos de vista esta realidad del Reino.
Mateo 18:23-35.