EL TRIUNFO DEL SIERVO

En la profecía mesiánica de Isaías en los capítulos 52 y 53 de su libro vemos tres imágenes que describen lo que está por ocurrir en el plan redentor de Dios. Son como un tríptico de nos muestra la obra perfecta del Siervo del Señor. En uno vemos su exaltación hasta lo sumo al ser prosperado y triunfar en sus santos propósitos. En otro vemos su profunda humillación hasta el punto de estar completamente desfigurado. En el tercero, vemos como alcanza a las naciones y las gana para sí en esta bendita misión que el Padre le encomendó. Contemplemos la belleza y la perfección de este Siervo que, aunque destrozado por el juicio divino, a la vez se levanta victorioso sobre todos sus enemigos. ¿Cómo son posibles ambas cosas? ¿No parecen una contradicción? Abre tus ojos en asombro y contempla perfecta obra de la salvación. Isaías 52:13-53:12

AMADOS, AMÉMONOS

Los seres humanos fuimos diseñados para vivir en una atmósfera de amor. Y esto es así porque Dios nos creó como fruto de su propio amor intra-trinitario. Como seres creados a su imagen, todos buscamos ser amados y amar, porque nuestra identidad está enraizada en el amor de Dios. Por esa misma razón, no se concibe a un cristiano que no ame a sus hermanos. Es una contradicción absoluta que refleja que no ha habido una auténtica conversión. Al igual que el manzano produce manzanas y el naranjo naranjas, de la misma manera un hijo de Dios ama, como un fruto natural de su propia naturaleza. 1 Juan 4:7-12, 17-21.

¿CÓMO OYES?

Jesús, como buen maestro, utilizaba ilustraciones, ejemplos, metáforas e historias para que sus discípulos recordaran fácilmente sus enseñanzas y también las aprendieran de manera más sencilla. Sin embargo, las parábolas, a pesar de utilizar ejemplos de la vida diaria muy comunes para sus oyentes, encerraban una sabiduría oculta que sólo los que verdaderamente estaban dispuestos a vivir conforme a sus enseñanzas podían comprender. En la que hoy estudiamos Jesús mismo tuvo que explicar a sus discípulos el significado profundo de esta historia aparentemente simple, pero que encierra grandes verdades del Reino y de la voluntad de Dios. ¿Y tú, como vas a escuchar? ¿Quieres profundizar en el conocimiento de Dios o prefieres quedarte en a superficie de esta historia? Lucas 8:4-18.

EL ADÁN DEFINITIVO

Para cualquier observador atento, es bien evidente que algo está mal en el ser humano desde su nacimiento. No hay que enseñarle a un niño a mentir, o a ser egoísta, eso es algo que sale de nosotros de manera instintiva. Tenemos una naturaleza caída que recibimos de nuestros padres Adán y Eva que nos conduce al pecado, al egocentrismo, a la rebeldía. Por mucho que nos esforcemos en ser «buenas personas», todos terminamos reconociendo que no somos como deberíamos ser. Desde el punto de vista bíblico, ninguno de nosotros da la talla para merecer la gloria junto al Padre celestial. Pero además del primer Adán, Dios también envió al postrer Adán, un nuevo representante de una nueva humanidad. Mateo 3:13-15; Lucas 23:33, 45.

MÁS CERCA, MÁS LEJOS (SOLIDARIDAD)

Elías, un hombre a contracorriente 8 – Más cerca, más lejos (solidaridad) – 2 Reyes 1:1-17 – Israel Sanz

Tras la muerte del rey-pelele Acab, le sucedió su hijo Ococías, y lamentablemente, como era de esperar, siguió viviendo y gobernando igual de mal que lo hizo su padre. Adoró a los dioses falsos y consultó a Baal-zebub. Así menospreció al Dios de Israel y desvió el corazón del pueblo hacia los ídolos. Hoy veremos cómo Dios honra a los que le honran y menosprecia a quienes le menosprecian. En Ococías vemos las consecuencias de la infidelidad espiritual y la importancia de reconocer la soberanía divina. El profeta Elías encarna el modelo de fidelidad absoluta, quien se aparta a la cumbre del monte para simbolizar tanto su comunión con Dios como el rechazo a la apostasía. Es triste ver cómo la iglesia contemporánea busca soluciones en ideologías modernas o la psicología en lugar de confiar en las Sagradas Escrituras. Finalmente, se hace un llamado urgente al arrepentimiento y a mantener una postura firme y solidaria con Dios frente a las presiones culturales de nuestros días.

DESENMASCARANDO Y CONDENANDO EL PECADO

Elías, un hombre a contracorriente 7 – Desenmascarando y condenando el pecado – 1 Reyes 21:17-29 – Israel Sanz

¿Te atreverías a escuchar una verdad que muchos preferirían arrancar de las páginas de la Biblia?. En este impactante mensaje de la serie «Elías, un hombre a contracorriente», analizamos el enfrentamiento definitivo entre el profeta Elías y el rey Acab tras el infame episodio de la viña de Nabot. Asistiremos a una confrontación directa con la justicia divina. Descubriremos a un Dios que no es un «osito de peluche», sino un guerrero que se «pinta la cara de guerra» ante la injusticia y la opresión. Hoy explicamos cómo el pecado es, en realidad, una provocación que pone inflama la justa ira divina. Y aprenderemos que el pecado es una provocación directa a la santidad de Dios que sólo puede remediarse mediante el arrepentimiento y la fe en Cristo.

RETIRO

Elías, un hombre a contracorriente 2 – Retiro – 1 Re 17:1-24 – Israel Sanz

Seguimos ahondando en la vida del profeta Elías. Dios se muestra de tres maneras en la vida de este hombre de Dios. En primer lugar veremos cómo Dios cuida de él cumpliendo así su palabra, pues Dios honra a los que le honran. En segundo lugar veremos cómo Dios prepara a su enviado curtiéndolo con nuevas y transformadoras experiencias. Finalmente descubriremos que Dios es siempre justo y castiga a Israel con el fin de procurar su arrepentimiento y restauración posterior. El mismo Señor Jesús hizo referencia a los hechos que hoy analizaremos cuando afirmó en Nazaret, la tierra en la cual se crió, que Dios no envió a Elías a ninguna de la viudas de Israel en la época de gran sequía (física y espiritual) sino a la viuda de Sarepta que hoy aparece en este relato.

AFLICCIONES | RUT 1:1-5

Todos nos hemos preguntado alguna vez, ¿dónde está Dios cuando sufrimos? ¿Se ha olvidado Dios de mí o se ha vuelto en mi contra? No es fácil ver la mano de Dios obrando cuando estamos atravesando pruebas o circunstancias duras. Sin embargo, la providencia de Dios nos guía hasta en los momentos más difíciles. Elimelec y su familia estaban viviendo un tiempo de aflicción cuando éste decide ir a Moab a buscar el sustento. Pero para desgracia de los suyos, los problemas no habían hecho nada más que empezar. Su esposa Noemí tuvo que sufrir la muerte de su esposo y la de sus dos hijos en aquella tierra extranjera. Pero en este panorama sombrío emerge una luz de esperanza. Después de tantas calamidades, Dios ofrece una salida a la pobre Noemí porque en Belén vuelve a haber pan. (Rut 1:1-5)

LA SANTIDAD DE DIOS Y LA TRAGEDIA DEL PECADO

Todos hemos escuchado alguna vez expresiones como las siguientes. “Yo no puedo creer en el Dios del Antiguo Testamento porque es intolerante y excesivamente severo.” “Si el Dios en el que crees condena a alguien al infierno, entonces yo no creo en ese Dios, porque yo creo que Él es amor, y por tanto no va a destruir su propia creación.” El problema con este tipo de ideas es que las cosas no son como nosotros queremos o creemos que tienen que ser, sino que son como son. Dios es Dios y tú no puedes decidir cómo deber ser Él. El problema es que muchas veces hay una mala comprensión de la Palabra de Dios, o un conocimiento muy parcial de la misma. Precisamente el tema que estudiamos hoy -la santidad de Dios- es uno de los más mal comprendidos de todos. Quédate con nosotros hoy y entremos en uno de esos pasajes de la Biblia que son difíciles de entender. Números 15:32-36.

HOREB, FE EN EL CRISTO CRUCIFICADO

Hoy admiramos la grandeza inigualable de nuestro Dios recordando sus hechos portentosos recogidos en el Salmo 114. El salmista utiliza un recurso poético al personificar al mar, al río Jordán y a las montañas y al preguntarles, ¿qué visteis, qué presenciasteis que os hizo retroceder? ¿Qué, o mejor dicho, quién puede hacer que el mar se espante y que el río retroceda o que los montes tiemblen? Viajemos en el tiempo y visitemos al pueblo de Dios en su salida de Egipto para contemplar los hechos maravillosos que ocurrieron y cómo el Espíritu de Dios sigue obrando hoy en la vida de sus hijos.