CUIDADO CON EL ORGULLO, LA IMPACIENCIA Y LA RELAJACIÓN

Somos muy conscientes de la necesidad que tenemos de la ayuda de Dios, de la paz que viene de Él y de la seguridad necesaria para enfrentar los desafíos de la vida. La palabra de hoy está encaminada a proveernos de estos recursos si la aplicamos a nuestra vida, a nuestras decisiones diarias y a nuestra cosmovisión. Dios, a través del apóstol Pedro, nos llama a combatir tres debilidades del carácter que nos roban la paz y nos apartan de la comunión con Dios: el orgullo, la impaciencia y la indolencia. 1 Pedro 5:1-11

AMIGO DEL MUNDO = ENEMIGO DE DIOS

– Vida en su Nombre 47 –

Después de haber analizado la pantomima del «juicio religioso» de Jesús, hoy pasamos a estudiar el «juicio civil» que llevó a cabo Pilato. Asistiremos a la bochornosa escena en la que el gobernador romano siendo consciente de la inocencia de Jesús, deja que las presiones externas de los religiosos le retuerzan en brazo hasta en tres ocasiones, para finalmente claudicar haciendo violencia al derecho romano y a su propia conciencia. Y es así como se cumple una vez más la máxima que aparece tantas veces repetida en la Palabra de Dios. Cuando no hay un auténtico temor de Dios, el temor al hombre nos esclaviza y nos lleva cautivos para complacer al mundo que es contrario a la voluntad divina. Juan 18:28-19:26.

EL INICIO DE LA CAÍDA

David era un hombre que ama a Dios sinceramente y de todo corazón, pero cayó estrepitosamente. Y las tristes consecuencias de su caída le acompañaron ya por el resto de su vida. Este hecho debe servirnos para ponernos en guardia contra nuestra debilidad y para vigilar nuestras pasiones y deseos más íntimos. No podemos bajar la guardia en la lucha contra nuestro pecado. Esto nos debe llevar a la humildad y a una dependencia absoluta de Dios. Como nos advierte el apóstol Pablo en 1 Corintios 10:12: “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.” Aprendamos la lección al contemplar la vida del rey David, el dulce cantor de Israel, quien a pesar de amar a Dios, tuvo que sufrir por descuidarse en sus obligaciones delante del Señor. 2 Samuel 11:1-5.