EL GEMIDO DEL CREYENTE

La esperanza cristiana es un concepto muy distinto a lo que habitualmente se entiende como esperanza. Normalmente entendemos por esperanza algo que podría ocurrir en un futuro, o no ocurrir nunca. En cambio la esperanza cristiana es equivalente a certeza y seguridad. No se trata por tanto de un mero anhelo o deseo, sino de una certidumbre firme y estable. Porque no está basada en algo que nosotros podamos hacer o alcanzar, sino que está basada en las promesas de Dios, en su Palabra, que es inmutable. Dios lo ha dicho, y Él no puede negarse a sí mismo. Por eso, la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse, no es comparable con las tribulaciones del momento presente. Romanos 8:18-27.

LA PERSEVERANCIA DE LOS SANTOS

La vida cristiana es difícil. Tristemente está llena de incongruencias, hipocresías y desilusiones. Algunos que un día estuvieron con nosotros alabando y sirviendo a Dios, de repente abandonan la fe. ¿Por qué? ¿Podrán ser el pecado y la maldad tan fuertes como para resistir el poder del Evangelio? ¿Será que el mundo tiene el poder para arrastrarnos fuera de la gracia de Dios y arrojarnos a las garras del pecado? ¿Podemos perder la salvación si dejamos de esforzarnos y crecer en obediencia? Hoy abordaremos estas y otras cuestiones similares. 1 Pedro 1:3-5.