EL PREFERENTE ASUNTO DE MI ALEGRÍA

El Salmo 137 nos enseña que Dios no espera que ocultemos nuestras emociones. Podemos llevarle incluso nuestra ira, nuestro dolor y nuestros deseos de justicia. La Biblia no idealiza a sus personajes ni censura sus sentimientos; los presenta con toda su crudeza. Lo importante es que esos sentimientos se expresan delante de Dios, para que Él sea quien juzgue, en lugar de convertirnos nosotros en ejecutores de la venganza. Este salmo da voz al sufrimiento extremo de un pueblo devastado y recuerda que el anhelo de justicia, cuando se deposita en las manos de Dios y no en la violencia personal, ocupa un lugar legítimo en la experiencia de la fe. Salmo 137.

CUIDADO CON EL ORGULLO, LA IMPACIENCIA Y LA RELAJACIÓN

Somos muy conscientes de la necesidad que tenemos de la ayuda de Dios, de la paz que viene de Él y de la seguridad necesaria para enfrentar los desafíos de la vida. La palabra de hoy está encaminada a proveernos de estos recursos si la aplicamos a nuestra vida, a nuestras decisiones diarias y a nuestra cosmovisión. Dios, a través del apóstol Pedro, nos llama a combatir tres debilidades del carácter que nos roban la paz y nos apartan de la comunión con Dios: el orgullo, la impaciencia y la indolencia. 1 Pedro 5:1-11

LECCIONES DE GETSEMANÍ

De la mano del pastor Fausto González hoy consideramos ocho lecciones que podemos aprender de la experiencia relatada en el capítulo 14 de Marcos. Jesús va al huerto de Getsemaní en el Monte de los Olivos horas antes de que fuese traicionado e injustamente arrestado. De lo que allí ocurrió podemos extraer ocho lecciones que nos ayudarán a vivir de manera consecuente y comprometida nuestra fe en Jesús. Jesús es el modelo por excelencia de una vida auténticamente virtuosa y santa. Mirando su ejemplo podremos reorientar nuestra vivencia diaria para dar en el blando de los propósitos divinos. Marcos 14:32-34

CONCORDIA Y CONFRONTACIÓN

Elías, un hombre a contracorriente 3 – Concordia y confrontación – 1 Reyes 18:1-19 – Israel Sanz

Continuamos hoy reflexionando en la vida del profeta Elías y su inminente confrontación con el rey Acab, revisando cómo Dios preparó al profeta durante su retiro de tres años. Es de destacar el contraste entre la superficialidad de Acab, quien priorizaba buscar pasto para sus bestias antes que arrepentirse de su grave idolatría y apostasía, con la lealtad y celo de Elías. Providencialmente se produce un encuentro entre Elías y Abdías, un auténtico creyente que sirve en la corte del rey Acab. Descubriremos cómo este encuentro significó un acto de tierna misericordia y consuelo de parte de Dios para el profeta antes de su gran desafío. Escucharemos la valiente declaración que Elías hace ante el rey de que él, por su ejemplo idolátrico ante el pueblo, es la auténtica razón de la sequía que sufre la nación. El pecado impenitente siempre tiene trágicas consecuencias para quienes lo practican, y desgraciadamente también, para quienes están bajo la autoridad de ellos.

ELÍAS, UN HOMBRE A CONTRACORRIENTE 1

Elías, un hombre a contracorriente 1 – 1 Re 16:29-17:1 – Israel Sanz

Hoy exploramos tres rasgos esenciales del profeta Elías que haríamos bien en imitar. Nuestra sociedad está completamente desnortada y camina de manera errante haciendo cada cual, lo que bien le parece. De tal manera que incluso muchos usan la “neolengua” en la que a lo bueno se le llama malo y viceversa. Elías también vivió una época de decadencia moral y ética muy similar a la que nosotros experimentamos hoy. Pero Dios lo levantó para decir de manera clara y contundente al rey Acab que el justo juicio de Dios llegaría por la conducta idolátrica del pueblo con él como rey a la cabeza. Cada vez es más necesario que se levante un nuevo Elías, un nuevo Juan el Bautista, que alce su voz y defienda los derechos de Dios. ¿Nos está llamando el Señor a ser esos profetas? ¿Alzaremos la voz con un vivo celo por el Señor o permaneceremos callados?

DIOS SE COMPADECE

Hoy tenemos el privilegio de adentrarnos en un mensaje que promete tocar las fibras más profundas de nuestro ser y revelar la magnitud del amor divino. Nos sumergiremos en un pasaje bíblico conocido como uno de los más conmovedores del Antiguo Testamento: el capítulo 11 del libro de Oseas.
Este mensaje nos invita a reflexionar sobre la inmensidad de la gracia y la misericordia de Dios. A través de él, exploraremos temas cruciales que apelan profundamente a nuestra experiencia cristiana como:
La persistencia y profundidad del amor de Dios a pesar de la distancia o la desobediencia.
Las consecuencias de la rebeldía y la obstinación frente al llamado divino.
La conmovedora compasión de Dios y su deseo inquebrantable de restauración.
La elección fundamental que determina nuestro destino y propósito.
La urgencia de responder a esta invitación transformadora que se nos presenta.
Prepárate para escuchar una palabra que no sólo ilumina la Escritura, sino que también busca hablar directamente a tu corazón, invitándote a considerar lo más importante de tu vida en la presencia del Señor. Oseas 11.

EL TEMOR DE DIOS Y EL COMPROMISO CON LA PALABRA

La nación de Israel estaba pasando una crisis espiritual muy profunda, eran días de apostasía. Bajo el reinado de Acab y Jezabel no sólo se toleró el culto a Baal sino que llegó a ser el culto oficial de la corte real. La adoración al Dios de Israel fue así orillada y despreciada, hasta tal punto, que los profetas de Dios fueron perseguidos y asesinados impunemente. Elías había profetizado una sequía que trajo un tiempo de hambre y escasez extremas. Esa sequía demostraba que Baal sólo era una superstición, un culto falso. Pero hubo un hombre en la corte del rey al que Dios levantó con un espíritu de celo y valentía por la fe de Abraham, Isaac y Jacob. Abdías, un alto funcionario de la corte escondió a cien profetas de Jehová en cuevas y los sustentó con pan y agua desafiando así la autoridad del rey. Hoy vamos a estudiar dos rasgos sobresalientes de este hombre que escogió servir y obedecer a Dios antes que a los hombres. 1 Reyes 18:1-16.

DE TAL PALO, TAL ASTILLA

Es parte integral de la naturaleza humana que los hijos se parezcan a sus padres. De ahí proviene el proverbio español “De tal palo, tal astilla”. Por tanto, lo propio y natural es que los hijos de Dios se parezcan en carácter al Padre del que proceden. El apóstol Pablo en su carta a los Efesios nos hace un llamado a vivir de acuerdo con nuestra nueva naturaleza en Cristo. Esto es una gran responsabilidad, pero también es un tremendo privilegio. En un mundo donde las tinieblas parecen dominar, ¿cómo podemos asegurarnos de que nuestro andar sea radicalmente distinto al de quienes nos rodean? ¿Es realmente posible vivir una vida que refleje a nuestro Padre celestial de forma inconfundible? ¿Cuál es la clave para aprovechar cada momento que la vida nos ofrece, transformándolo en una oportunidad divina? ¿Dónde podemos encontrar el poder que nos capacita para vivir una vida de santidad, sabiduría y amor incondicional? Efesios 5:1-20.

AMIGO DEL MUNDO = ENEMIGO DE DIOS

– Vida en su Nombre 47 –

Después de haber analizado la pantomima del «juicio religioso» de Jesús, hoy pasamos a estudiar el «juicio civil» que llevó a cabo Pilato. Asistiremos a la bochornosa escena en la que el gobernador romano siendo consciente de la inocencia de Jesús, deja que las presiones externas de los religiosos le retuerzan en brazo hasta en tres ocasiones, para finalmente claudicar haciendo violencia al derecho romano y a su propia conciencia. Y es así como se cumple una vez más la máxima que aparece tantas veces repetida en la Palabra de Dios. Cuando no hay un auténtico temor de Dios, el temor al hombre nos esclaviza y nos lleva cautivos para complacer al mundo que es contrario a la voluntad divina. Juan 18:28-19:26.

¡ALELUYA!

El Salmo 113 es uno de los cantos que tradicionalmente se cantaban durante la Pascua en Israel. En él encontramos un mandato y las razones para obedecer ese mandamiento. Exploramos el significado profundo de la palabra «aleluya» como una aclamación a Dios, contrastando su uso común y a veces vanalizado con su verdadero sentido de alabar al Señor con auténtico fervor. Aprendemos que la alabanza debe ser una forma de vida constante, no limitada a momentos específicos. Entraremos en la singularidad de Dios, quien en su grandeza se humilla para acercarse a su creación, especialmente a los humildes y más necesitados. Utilizando las ilustraciones del muladar y la mujer estéril del salmo, el pastor conecta estas ideas con la obra de Cristo en el Evangelio, quien se humilló para elevar a los que estaban en la miseria del pecado y hacerlos parte de la familia de Dios, instando a los creyentes a ser conscientes de esta realidad y a vivir una vida de alabanza sincera. Salmo 113:1-9.