¿QUÉ HACES AQUÍ?

Es bien evidente que vivimos en un mundo cambiante. Las circunstancias que nos rodean y los hechos que vivimos se suceden con una velocidad inusitada. Creemos que tenemos más control sobre nuestra vida del que realmente tenemos y cuando los problemas, las dificultades y los reveses de la vida nos golpean, terminamos comprendiendo que somos frágiles, mucho más frágiles de lo que siquiera habíamos imaginado. Los creyentes no estamos libres de todas estas eventualidades de tal manera que hoy podemos vivir una experiencia transformadora con nuestro Dios, y pocos días después sentirnos deprimidos y derrotados. El profeta Elías no era distinto a nosotros. Él también era un hombre sujeto a pasiones como las nuestras. Hoy veremos cómo Dios trató con él en un momento de profunda crisis personal que incluso le llevó a desear la muerte. 1 Reyes 19:1-18.

GUSTAD Y VED QUE ES BUENO EL SEÑOR

El Salmo 34 fue escrito por el rey David en un momento de gran peligro para su vida y de una profunda humillación. Sin embargo, vemos que David decide alabar al Señor “en todo tiempo”. Así también nosotros haríamos bien en seguir su ejemplo. No sólo debemos alabar a Dios cuando las cosas nos van bien y todo es fácil, sino que la alabanza debe ser una forma de vida en nosotros de manera que las circunstancias, por negativas que sean, no puedan apagar nuestra gratitud y nuestro reconocimiento al Señor, quien nos ha dado todo lo bueno que podemos disfrutar en esta vida, y en la venidera, sólo y exclusivamente por su gracia. Si nunca has experimentado el amor y la bendición de Dios, ven y ve. Ven y prueba, ven y gusta, comprobarás que el Señor bueno, muy muy bueno. Salmo 34:1-22.

LA CONTIENDA POR LA FE 6

Concluimos hoy esta serie de mensajes basados en la carta de Judas en la que se nos insta a luchar con valentía y tesón por la fe una vez dada a los creyentes. La doxología o palabras finales de esta carta constituyen un broche de oro a todos los consejos que se nos dan en la misma. Judas prorrumpe en una exaltada alabanza al único Dios verdadero en estas palabras finales y las precede con una promesa que llena su pecho y el nuestro de un profundo gozo y agradecimiento. Ese poderoso y único Dios puede y quiere guardarnos y preservarnos para que lleguemos hasta su presencia con gran alegría. ¡Bendito sea su glorioso Nombre! Judas 1:24-25.

¿DARÁS A DIOS LO QUE TE PIDE?

Este pasaje de la Escritura es uno de los más conocidos. En él sabemos de Abraham y del gran sacrificio que Dios le pidió que hiciera. Después de muchos años de agónica espera Abraham y Sara reciben el regalo que Dios mismo les ha prometido, un hijo, Isaac. Con toda seguridad el viaje que nos relata aquí el libro de Génesis fue el más triste y el más amargo de toda la vida de Abraham, un hombre que vivió viajando. Fueron días de angustia y profundo sufrimiento para el “padre de la fe” porque el Señor le pidió lo que él más amaba. ¿Te ha pedido Dios a ti lo que más amas? ¿Por qué actúa Dios así? ¿Por qué Dios nos pide lo que más amamos? Génesis 22:2-19.

NUESTRA FELICIDAD ES HACER LA VOLUNTAD DE DIOS

Cuando murió Moisés, Dios escogió a Josué para que lo sucediera en el liderazgo al frente del pueblo. La empresa que tenían por delante era no solo difícil, sino humanamente imposible. La conquista de la tierra prometida suponía un reto imponente para un pueblo de esclavos que no estaba entrenado para la guerra. Dios comisiona a Josué para esta tarea y le hace dos promesas para llevar a cabo tamaña hazaña. Pero también le da dos órdenes específicas. Al igual que Josué y el pueblo de Israel, nosotros también enfrentamos situaciones para las que nos vemos completamente incapacitados e impotentes. Cuando obedecemos y nos apropiamos de las promesas del Señor, comenzamos a comprender que ahí es donde está la fuente de nuestra auténtica felicidad. Josué 1:1-9

CRISTO RESUCITADO, FUNDAMENTO DE NUESTRA FE

Hoy trataremos una de las doctrinas centrales del Evangelio, uno de los pilares fundamentales de nuestra fe que es la doctrina de la resurrección de Jesucristo. Para ello nos vamos a centrar en el capítulo quince de la primera carta del apóstol Pablo a los Corintios. La ciudad de Corinto era una de las más importantes de la antigua Grecia donde vivían y se reunían las grandes mentes del momento, filósofos, pensadores, artistas, matemáticos y literatos. Predominaban por entonces dos tipos de filosofías o cosmovisiones. Por un lado los epicúreos creían que el propósito de la vida era disfrutar, encontrar el mayor placer posible, lo que solía terminar en borracheras y orgías. Por otro lado estaban los platonistas, quienes consideraban que el alma era inmortal y el cuerpo era como una cárcel para el alma, así que lo que debíamos anhelar era liberarnos del cuerpo. Pablo se enfrenta a ambas visiones erróneas presentando la verdad liberadora de la resurrección. 1 Corintios 15.

LA ESPERANZA DE NUESTRA HERENCIA

29En medio de la adversidad, las pruebas y la enfermedad es fácil que bajemos la mirada de nuestro Señor a las circunstancias, a lo que nos rodea y así perdamos la perspectiva divina y desesperemos. Pedro escribe su primera carta a una iglesia que está siendo perseguida a causa de su fe. Han tenido que salir de su país, de su tierra (son expatriados) y están dispersos por diferentes lugares. Pueden ser extraños en este mundo, pueden ser rechazados, perseguidos y expatriados, pero hay un lugar al que pertenecen, y hay un mundo en el que encajan. Además hay una herencia que recibirán y en ella estará todo lo que Dios les ha prometido y provisto en Cristo. ¿Cuál es esa herencia? ¿Cuál fue el motivo por el cual Dios los salvó? ¿Por qué les dio esa herencia?
1 Pedro 1:3-5

TODAS LAS COSAS NOS AYUDAN PARA BIEN

El texto que hoy analizamos es muy conocido y muy utilizado en todo el mundo evangélico. Pero, ¿conocemos y vivimos todo lo que el mismo significa? En él se encuentra insertada una de las mayores promesas de la Palabra de Dios para su pueblo. Una que puede librarnos y revolucionar nuestra vida para los días que están en el porvenir. Hay una verdad muy clara en las Escrituras y es esta: nadie puede frustrar los planes del Señor: “Todo lo que Jehová quiere, lo hace, en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos.” (Sal. 135:6). Dios está usando su poder y su sabiduría para que todo lo que sucede obre para el bien de su pueblo escogido.
Romanos 8:28.

EN EL PRINCIPIO 20 | RESTAURACIÓN

De todo el linaje de la Tierra, Dios elige a Abram, al que más tarde Dios mismo llamó Abraham, para ser el depositario de un pacto redentor. Le hace una promesa en la que Dios mismo compromete su propio honor. Dios le dará a él y a su descendencia, la descendencia según la promesa, la Tierra, un pueblo y la bendición. ¿Por qué Dios eligió a Abram si él pertenecía a un pueblo idólatra? ¿Qué seguridad tenían Abraham y sus descendientes de que ellos cumplirían su parte del trato? Génesis 12:1-8; 15:1-18.