JESÚS Y LAS CAUSAS PERDIDAS

En el mensaje de hoy veremos a dos personas muy distintas, pero ambas necesitaban desesperadamente algo de Jesús. Por un lado un hombre rico, prominente, respetado y muy religioso que tenía un importante trabajo en la sinagoga de Capernaum. Por otro lado, una mujer despreciada por padecer una enfermedad incurable que la hacía impura socialmente. Alguien que había gastado todo lo que tenía en médicos, pero no le había servido de nada, sino para perder todo su dinero, de manera que estaba totalmente arruinada. Por su parte el hombre, tenía a su hija muy enferma y estaba agonizando cuando llegó hasta Jesús. Lo que él no sabía es que mientras buscaba a Jesús, su hija ya había fallecido. Eran dos causas perdidas para este mundo. Pero ambos acudieron a Jesús y sus vidas cambiaron radicalmente. Como tu vida también podría hoy cambiar de manera esencial y definitiva si acudes a Jesús en humildad y fe como ellos hicieron. Marcos 5:21-43.

EN EL DÍA MALO

Todos pasamos por lo que la Biblia denomina «el día malo». Son periodos de gran dificultad en los que nos sentimos como abandonados por Dios. En esos momentos sentimos que le hemos fallado a Dios y a los demás y que no merecemos nada más que el juicio y el castigo divino. El rey David también experimentó momentos así, como aquel en el que escribió el Salmo que hoy estudiaremos. Su propio hijo Absalón se levantó contra él dando un golpe de estado. David huyó de Jerusalén acompañado por su familia y los hombres que le eran leales. Salió llorando y con el corazón destrozado. En el Salmo 3, que escribió durante este tiempo, dejó registrado cómo salió de tan penosa situación. Salmo 3.

EL SIERVO DE LA OREJA TALADRADA

Isaías es uno de los profetas que hablan más extensamente sobre el Siervo del Señor. Hoy estudiaremos las cuatro marcas que los profetas anunciaron que tendría ese perfecto Siervo que ellos anunciaban. Un Enviado por Dios que sería Dios mismo y que encarnaría todas las perfecciones y virtudes propias de la Divinidad. Un Siervo que nos marca el camino que todos los elegidos también deberán seguir y cumplir. Porque la imitación de Jesucristo es la base de toda la vida cristiana, que es la vida auténtica, la vida vida, la vida feliz, la vida abundante de la que Jesús mismo enseñó. Isaías 50:4-9.

¿QUÉ HACES AQUÍ?

Es bien evidente que vivimos en un mundo cambiante. Las circunstancias que nos rodean y los hechos que vivimos se suceden con una velocidad inusitada. Creemos que tenemos más control sobre nuestra vida del que realmente tenemos y cuando los problemas, las dificultades y los reveses de la vida nos golpean, terminamos comprendiendo que somos frágiles, mucho más frágiles de lo que siquiera habíamos imaginado. Los creyentes no estamos libres de todas estas eventualidades de tal manera que hoy podemos vivir una experiencia transformadora con nuestro Dios, y pocos días después sentirnos deprimidos y derrotados. El profeta Elías no era distinto a nosotros. Él también era un hombre sujeto a pasiones como las nuestras. Hoy veremos cómo Dios trató con él en un momento de profunda crisis personal que incluso le llevó a desear la muerte. 1 Reyes 19:1-18.

DE LA CUEVA AL CIELO

Todos, más tarde o más temprano pasamos por días de prueba. Cuando las sombras de la enfermedad, o el quebranto financiero, o la crisis familiar, o la muerte de algún ser querido atenazan nuestra alma y nos sentimos atrapados en una cueva oscura y fría. La angustia, la tristeza, la soledad, el dolor, la incomprensión o la traición llegan a quebrantar nuestra alma. ¿Dónde acudimos en búsqueda de alivio y descanso? ¿Cuál es nuestra oración, cuál es nuestra canción? David, el rey escogido por Dios para liderar a su pueblo, vivió varias experiencias de este tipo. Y en el Salmo 57 que hoy analizaremos, podemos ver cómo él abre su corazón y nos muestra el camino para superar estos momentos de angustia. Salmo 57.

GUSTAD Y VED QUE ES BUENO EL SEÑOR

El Salmo 34 fue escrito por el rey David en un momento de gran peligro para su vida y de una profunda humillación. Sin embargo, vemos que David decide alabar al Señor “en todo tiempo”. Así también nosotros haríamos bien en seguir su ejemplo. No sólo debemos alabar a Dios cuando las cosas nos van bien y todo es fácil, sino que la alabanza debe ser una forma de vida en nosotros de manera que las circunstancias, por negativas que sean, no puedan apagar nuestra gratitud y nuestro reconocimiento al Señor, quien nos ha dado todo lo bueno que podemos disfrutar en esta vida, y en la venidera, sólo y exclusivamente por su gracia. Si nunca has experimentado el amor y la bendición de Dios, ven y ve. Ven y prueba, ven y gusta, comprobarás que el Señor bueno, muy muy bueno. Salmo 34:1-22.

YO SOY LA RESURRECCIÓN

– Vida en su Nombre 25 –

Este texto de Juan 11 nos muestra la gloria de Jesús al ver su amor benevolente. El texto subraya que Jesús amaba a esta familia, a Lázaro, a Marta y a María. En este texto vemos cuatro gestos de Jesús que nos muestran eso mismo. Una calculada demora, una arriesgada visita a Betania, estremecimiento emocional y exhibición de su gloria. Este evento es un anticipo de la resurrección final. Por cuanto el Reino ya ha venido, su Espíritu se mueve entre nosotros hoy: “Descendí a los cimientos de los montes; la tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío.” (Jonás 2:6). ¿Crees esto? Di desde tu angustia, desde tu llanto, desde tu dolor, di: “Sí, yo creo que Tú eres el Cristo, eres mi Salvador, mi Rey. Yo creo que Tú eres el Cordero de Dios que quita el pecado.” En el nombre del Señor ríndele toda tu vida a Él. Juan 11:1-57

TENED PACIENCIA

Las dificultades, pruebas, dolor, enfermedad y otras situaciones duras que todos experimentamos son naturales en la vida porque vivimos en un mundo caído. En su carta Santiago escribe a un grupo de hermanos que están siendo oprimidos y sufriendo injusticias. Santiago les recuerda las promesas del Señor y los alienta para que no desmayen y sean capaces de perseverar en la fe y así triunfar finalmente. También les da sabios consejos que todos deberíamos escuchar y meditar con atención porque, más tarde o más temprano todos vamos a pasar por momentos de dificultades, dolores, pérdidas, problemas o injusticias. Además Santiago nos pone varios ejemplos de la vida cotidiana y de la Palabra de Dios para animarnos siguiendo el ejemplo de los que nos precedieron en la fe. Santiago 5:7-11

ESTO SÉ, QUE DIOS ESTÁ POR MÍ

El rey David escribió este salmo en un momento de gran angustia y peligro. Él comienza este canto suplicando la misericordia de Dios porque se sabe en peligro de muerte. Y reconoce la realidad de ese peligro que lo intimida. Él no hace declaraciones positivas minimizando la realidad de su temor, ni lo real del peligro que lo acecha. David acepta las circunstancias duras y difíciles que está viviendo, pero enseguida levanta los ojos de su triste condición y acude con fe, con esperanza a aquel que lo puede sacar del temor en el que está viviendo. Sus palabras no dejan lugar a dudas, “Sé que Dios está por mí”. Esta declaración de fe ilumina todo el salmo y nos recuerda el amor incondicional de Dios por sus hijos. Salmo 56.

HICE PACTO CON MIS OJOS

Tras las acusaciones que le hacen sus amigos de falta de integridad y de haber pecado en oculto, Job defiende su inocencia en este capítulo 31. Para quienes nos conocemos bastante bien por el paso de los años, es muy evidente que la lujuria y la inmoralidad sexual comienzan por la vista. Por eso el mundo de la publicidad se esfuerza constantemente en mostrarnos cuerpos jóvenes y atractivos para vendernos sus productos. La sensualidad de nuestra carne nos conduce a la desobediencia, y esta a alejarnos de nuestro Hacedor. Este pasaje de la Escritura contiene valiosísimos consejos para vivir con limpia conciencia delante de Dios. Job 31:1-4.