MÁS CERCA, MÁS LEJOS (SOLIDARIDAD)

Elías, un hombre a contracorriente 8 – Más cerca, más lejos (solidaridad) – 2 Reyes 1:1-17 – Israel Sanz

Tras la muerte del rey-pelele Acab, le sucedió su hijo Ococías, y lamentablemente, como era de esperar, siguió viviendo y gobernando igual de mal que lo hizo su padre. Adoró a los dioses falsos y consultó a Baal-zebub. Así menospreció al Dios de Israel y desvió el corazón del pueblo hacia los ídolos. Hoy veremos cómo Dios honra a los que le honran y menosprecia a quienes le menosprecian. En Ococías vemos las consecuencias de la infidelidad espiritual y la importancia de reconocer la soberanía divina. El profeta Elías encarna el modelo de fidelidad absoluta, quien se aparta a la cumbre del monte para simbolizar tanto su comunión con Dios como el rechazo a la apostasía. Es triste ver cómo la iglesia contemporánea busca soluciones en ideologías modernas o la psicología en lugar de confiar en las Sagradas Escrituras. Finalmente, se hace un llamado urgente al arrepentimiento y a mantener una postura firme y solidaria con Dios frente a las presiones culturales de nuestros días.

ANTES DE QUE LLUEVA

Elías, un hombre a contracorriente 4 – Antes de que llueva – 1 Reyes 18:17-46 – Israel Sanz

Hoy contemplamos al hombre de Dios enfrentado a los profetas de Baal. Lo que mueve a Elías a esta confrontación épica es su celo por vindicar al Dios de Israel. La tierra se había llenado de altares idolátricos a Baal y Asera, por eso Dios había cerrado los cielos para que no lloviese. Así el verdadero Dios estaba ejecutando su juicio sobre estas falsas divinidades que representaban precisamente la lluvia, la fertilidad y la abundancia. También ejecutaba su justo juicio sobre todos aquellos que habían confiado en estos dioses ilusorios. Elías reta a los profetas de Baal sobre el monte Carmelo, de esta manera antes de que llegase la lluvia era necesario que ocurrieran tres hechos fundamentales: verdadera adoración, limpieza y oración.

CONCORDIA Y CONFRONTACIÓN

Elías, un hombre a contracorriente 3 – Concordia y confrontación – 1 Reyes 18:1-19 – Israel Sanz

Continuamos hoy reflexionando en la vida del profeta Elías y su inminente confrontación con el rey Acab, revisando cómo Dios preparó al profeta durante su retiro de tres años. Es de destacar el contraste entre la superficialidad de Acab, quien priorizaba buscar pasto para sus bestias antes que arrepentirse de su grave idolatría y apostasía, con la lealtad y celo de Elías. Providencialmente se produce un encuentro entre Elías y Abdías, un auténtico creyente que sirve en la corte del rey Acab. Descubriremos cómo este encuentro significó un acto de tierna misericordia y consuelo de parte de Dios para el profeta antes de su gran desafío. Escucharemos la valiente declaración que Elías hace ante el rey de que él, por su ejemplo idolátrico ante el pueblo, es la auténtica razón de la sequía que sufre la nación. El pecado impenitente siempre tiene trágicas consecuencias para quienes lo practican, y desgraciadamente también, para quienes están bajo la autoridad de ellos.

LA SANTIDAD DE DIOS Y LA TRAGEDIA DEL PECADO

Todos hemos escuchado alguna vez expresiones como las siguientes. “Yo no puedo creer en el Dios del Antiguo Testamento porque es intolerante y excesivamente severo.” “Si el Dios en el que crees condena a alguien al infierno, entonces yo no creo en ese Dios, porque yo creo que Él es amor, y por tanto no va a destruir su propia creación.” El problema con este tipo de ideas es que las cosas no son como nosotros queremos o creemos que tienen que ser, sino que son como son. Dios es Dios y tú no puedes decidir cómo deber ser Él. El problema es que muchas veces hay una mala comprensión de la Palabra de Dios, o un conocimiento muy parcial de la misma. Precisamente el tema que estudiamos hoy -la santidad de Dios- es uno de los más mal comprendidos de todos. Quédate con nosotros hoy y entremos en uno de esos pasajes de la Biblia que son difíciles de entender. Números 15:32-36.

HOREB, FE EN EL CRISTO CRUCIFICADO

Hoy admiramos la grandeza inigualable de nuestro Dios recordando sus hechos portentosos recogidos en el Salmo 114. El salmista utiliza un recurso poético al personificar al mar, al río Jordán y a las montañas y al preguntarles, ¿qué visteis, qué presenciasteis que os hizo retroceder? ¿Qué, o mejor dicho, quién puede hacer que el mar se espante y que el río retroceda o que los montes tiemblen? Viajemos en el tiempo y visitemos al pueblo de Dios en su salida de Egipto para contemplar los hechos maravillosos que ocurrieron y cómo el Espíritu de Dios sigue obrando hoy en la vida de sus hijos.

NO ENTRISTEZCÁIS AL ESPÍRITU SANTO

¿Por qué muchos cristianos viven una vida en la que no se experimenta la obra sobrenatural del Espíritu Santo? ¿Afecta nuestra manera de vivir y actuar al resto de la iglesia? ¿En qué consiste contristar o entristecer al Espíritu Santo? Hoy escuchamos los sabios consejos de Dios a través de la pluma del apóstol Pablo a los cristianos de Éfeso. Algo tan cotidiano y habitual como nuestra forma de hablar, lo que decimos, cuándo lo decimos, a quién lo decimos y con qué intención lo decimos, tiene un impacto tremendo en nuestro testimonio y en el fluir o no del Espíritu en nuestra vida diaria. Efesios 4:30

¿QUÉ SERÁ DEL PRESTIGIO DE TU NOMBRE?

Nuestro mensaje de hoy aborda la motivación detrás de nuestras decisiones y acciones, contrastando las motivaciones mundanas (dinero, estatus, placer) con la motivación central del creyente: la gloria de Dios. Utiliza la historia bíblica de Josué y la derrota de Israel en Hai, tras la desobediencia de Acán en Jericó, para ilustrar las consecuencias del pecado y la importancia de la obediencia completa a Dios. Se enfatiza que Dios actúa por amor a su propio Nombre, y que la preocupación de Josué por el honor divino en medio de la derrota es un modelo para la vida cristiana. Finalmente, somos exhortados a vivir cada día buscando glorificar el nombre de Dios con nuestras palabras y hechos, apoyándonos en la capacitación del Espíritu Santo para hacerlo posible. Josué 7:1-9.

MANSEDUMBRE Y VILEZA

– Vida en su Nombre 45 –

Hoy asistimos al contraste infinito que existe entre el alma pura, mansa y humilde de Jesús, con la vileza, la hipocresía y la falsedad de aquellos que estuvieron presentes en su arresto y posterior «juicio». Entre la parodia de justicia de Anás y el beso traicionero de Judas, ¿dónde reside la mayor ceguera ante la verdadera identidad de quien tenían delante? Y es que para el corazón de piedra que no ha recibido el divino toque vivificador es imposible ver la grandeza de Dios aunque esté delante de nuestras propios ojos. Juan 18:1-24.

HAY PERDÓN EN EL SEÑOR

La experiencia del perdón de Dios nos conduce a una transformación profunda que libera al creyente de la culpa y el temor, permitiéndole vivir en libertad y gozo. Esta experiencia se basa en la naturaleza misericordiosa de Dios, quien elige amar y perdonar a su pueblo a pesar de su pecado, no por méritos propios, sino por amor a su propio Nombre y gloria. Queda bien establecido que el perdón de Dios no se basa en ningún esfuerzo humano. El perdón que Dios concede es tan completo que Él mismo lo describe como un «no acordarse» de nuestras iniquidades. No guarda un registro de nuestros pecados ni los usa para castigarnos en el futuro. Al mirar a su pueblo, Dios ve la sangre de Cristo que los cubre y los declara limpios. La seguridad del creyente no radica en su propia bondad, sino en el amor inmutable de Dios por su propia gloria. Él ha ligado su gloria a nuestro bienestar, por lo que podemos estar seguros de que su amor y perdón nunca fallarán. El creyente debe responder a este regalo con arrepentimiento, gratitud y una vida transformada que refleje la gracia que ha recibido. Isaías 43:25

LÁZAROS

– Vida en su Nombre 27 –

Tras el portentoso milagro de la resurrección de Lázaro muchos venían para conocer a Jesús, pero también para ver a Lázaro. Hoy vamos a trazar un paralelismo entre el Lázaro de este relato y los “Lázaros” que también hay hoy en día. Jesús trajo a su amigo del reino de los muertos, a la vida. Pero hoy Jesús sigue trayendo a muchos que estaban muertos a una nueva vida. Esos nuevos “Lázaros” son un testimonio atractivo y elocuente del poder de Jesús. A la vez, se constituyen en un incordio para el mundo apartado de Dios, para los incrédulos, para los enemigos de la Verdad. Además estos que han recibido nueva vida en Jesús son un esperanzado presagio del mundo nuevo que está por venir. Juan 12:9-11.