REFORMA Y AVIVAMIENTO 10 – FINAL

Terminamos aquí esta serie de mensajes basados en la vida del rey Ezequías de Judá con una muy importante lección que todos debemos aprender bien. En los días de abundancia, en los momentos de triunfo, en las horas de bendición, no caigamos en la locura de alabarnos a nosotros mismos como si todas esas victorias fueran el resultado de nuestro talento y de nuestro esfuerzo personal. La gloria solo le pertenece a Dios. 2 Crónicas 32:24-33.

REFORMA Y AVIVAMIENTO 9

La fe bíblica no es pasiva como a veces se cree, más bien todo lo contrario. Dios prometió al pueblo la tierra de Canaán, pero el pueblo tuvo que luchar. La diferencia fundamental reside en que la fe tiene muy en cuenta a Dios en la ecuación, sin embargo, no tiene en cuenta las matemáticas de la sabiduría y del poder humanos. 2 Crónicas 32:1-8.

REFORMA Y AVIVAMIENTO 8

En el día malo el rey Ezequías supo lo que tenía que hacer. En primer lugar acudió a la Palabra de Dios para tener claro cuál era la voluntad de Dios para su pueblo en un momento de angustia y dificultad extremas. Pero además se inclinó y oró. Cuando Dios mete a sus hijos en el yunque de la prueba y la aflicción, es con un propósito de bien para ellos y para su mayor gloria. 2 Crónicas 32:1-23.

REFORMA Y AVIVAMIENTO 5

Dos siglos antes de los hechos relatados en este pasaje, las tribus de Israel habían vivido sus días de oro durante los reinados de David y Salomón. Pero a la muerte de este último el reino quedó dividido en dos. Diez tribus al norte formaron el reino de Israel y las dos restantes al sur formaron el reino de Judá. Sin embargo, a pesar de ser dos naciones distintas, Ezequías, rey de Judá, envió cartas a ambos reinos invitando a todos a venir a Jerusalén a celebrar la Pascua. ¿Qué fue lo que movió a Ezequías a hacer algo tan inusual? 2 Crónicas 30:1-27.

REFORMA Y AVIVAMIENTO 4

En el rey Ezequías comenzó un avivamiento que paulatinamente se fue transmitiendo, primero a los levitas y sacerdotes, y después a los príncipes y al resto del pueblo. Comenzaron así unas reformas que partiendo de Jerusalén se fueron extendiendo por todo el reino de Judá. Así el amor de ellos hacia Dios se manifestó en dos formas: diciendo no a todo lo que Dios prohíbe, y diciendo sí a todo lo que Él ordena. Esto fue así porque no hay auténtica adoración sin obediencia. Ellos experimentaron que cuando amamos a Dios «sus mandamientos no son gravosos.» 2 Crónicas 30:1-31:1.

3 – REFORMA Y AVIVAMIENTO

Aquella mañana Ezequías se levantó bien temprano para encarar debidamente el día trascendental que tenía por delante. Después de permanecer cerrado durante años, el templo sería abierto para celebrar culto al Dios de Israel. Todo estaba preparado, los sacerdotes, los levitas, los príncipes y todo el pueblo con el rey a la cabeza, se dirigieron hacia el santo lugar. El fuego que ardía con ímpetu en el corazón de Ezequías, se contagió por intervención divina a todo el pueblo aquella memorable mañana. 2 Crónicas 29:20-36.

2 – LA APERTURA Y PURIFICACIÓN DEL TEMPLO

El joven rey Ezequías se convirtió, contra todo pronóstico, en un poderoso instrumento en las manos de Dios para llevar a cabo una profunda reforma en el reino de Judá. Dios le abrió el entendimiento para que tuviese las cosas bien claras desde el mismo momento en que ascendió al trono. Nos cuenta el pasaje que hoy abordamos, que armado con un santo inconformismo, el primer mes de su primer año de reinado, abrió las puertas del templo que su propio padre, el nefasto rey Acaz había cerrado. Así comenzó una nueva era de reforma y avivamiento. 2 Crónicas 29:3-20.

1 – REFORMA Y AVIVAMIENTO

Comenzamos hoy una nueva serie de mensajes basados en el reinado de Ezequías, rey de Judá. Y hoy veremos tres rasgos importantes en la vida de este monarca. Hijo del malvado e idólatra rey Acaz, Ezequías fue un instrumento en las manos de Dios para traer a su pueblo un nuevo tiempo de reforma. 2 Crónicas 29:1-10.