ASÍ ES IMPOSIBLE CREER (LA RAZÓN DE LA VERDADERA PARÁLISIS)

De todos es conocida esta señal que Jesús realizó en el famoso estanque de Betesda. Un hombre que llevaba toda una vida paralítico, nada menos que 38 años, fue sanado instantáneamente por el Señor en un día sábado. Aunque este hecho en sí ya es algo absolutamente portentoso, no es lo más importante que aprendemos en este pasaje. En aquel entonces, al igual que hoy en día, hay muchos “paralíticos” espirituales que Jesús quería y quiere sanar. Aquel hombre fue doblemente sanado, primero en el cuerpo y después en el alma. Jesús explica a sus adversarios y a todos cuantos estaban presentes quién es Él y cómo tiene autoridad para sanar y para hacer cualquier otro bien en el día de reposo, al igual que su Padre tenía y tiene esa misma autoridad y poder. ¿Creerás tú sus palabras y recibirás así el don de la vida eterna? Juan 5:1-47.

DE LA FE A LA FE

– Vida en su Nombre 14 –

Tras su paso por Samaria Jesús y sus discípulos continúan su camino hacia Galilea. Al llegar a Caná le salió al encuentro un oficial del rey que tenía su hijo gravemente enfermo. Desesperado este hombre de la corte le rogó a Jesús que fuese con él a su casa y sanase a su hijo que estaba a punto de morir. En esta ocasión Jesús nos vuelve a sorprender con un comportamiento completamente inesperado. Decide no ir a la casa del enfermo, y simplemente le dice a aquel padre atribulado unas palabras. “Ve, tu hijo vive”. Y aquel hombre nos da aquí una lección de lo que es la auténtica fe. No pidió más, no rogó más, no suplicó más, sencillamente creyó la Palabra de Jesús y se marchó hacia su casa. Tal y como Jesús dijo, así ocurrió. El muchacho comenzó a recuperarse en el mismo momento en que Jesús pronunció las palabras. Juan 4:43-54.

EL PRÍNCIPE DE LOS CUATRO NOMBRES

El capítulo ocho de Isaías es un claro anuncio de juicio por causa del pecado. Un juicio con sentido centrífugo, de adentro hacia afuera. Empieza por el pueblo de Dios y se va expandiendo hacia las naciones vecinas ampliando el área hasta abarcar toda la tierra. Pero en el capítulo nueve aparece una potente luz de esperanza en medio de esta profunda oscuridad, que nos anuncia la llegada de un niño especial al que se denomina con cuatro nombres muy significativos. Isaías 9:6.

NO A NOSOTROS

Los planes y los propósitos concretos de Dios en cada momento se escapan por completo a nuestro conocimiento y a nuestra comprensión. Siempre, en todos los casos son mejores y mayores de lo que nosotros podemos siquiera imaginar. El cojo de nuestro relato de hoy saltó como una gacela y alabó con júbilo exultante a Dios, cumpliendo así una vez más las profecías que dieron los profetas. Pero la sanidad de este pobre hombre no fue el portento más grande que Dios iba a hacer ese día. Hechos 3:12-16.