DOS TIPOS DE FE

Hoy se pondera el individualismo y se afirma que hay muchas verdades, tantas como individuos. Pero la Palabra de Dios nos muestra claramente y de forma insistente que sólo hay una Verdad y que la fe que nos salva y nos conduce a la vida eterna es también sólo una. Hechos 8 nos presenta dos tipos de fe. Por un lado, la de Felipe y los que habían salido de Jerusalén en la persecución, y por otro la de Simón el mago. ¿Qué las diferencia? ¿Cómo podemos estar seguros de que nuestra fe es para salvación y no una fe vana y falsa? Hechos 8:4-25.

ESTIRADOS, DE PERFIL, DE RODILLAS

– Vida en su Nombre 22 –

Jesús se cruza en su camino con un mendigo ciego de nacimiento y fija su mirada en él. Los discípulos le hacen una pregunta errónea. Jesús realiza un portento que deja perplejos a todos los presentes. En este relato encontramos tres tipos de personas que reaccionan de tres formas distintas ante el poder evidente de Dios. Los religiosos rechazan a Jesús con rabia nada encubierta. Los padres del ciego se desmarcan y no quieren problemas. Otros en cambio, tienen un corazón creyente abierto a Jesús. ¿En qué grupo estarías tú? ¿Con quiénes te sientes más identificado? Juan 9:1-41.

TRABAJAD POR LA COMIDA QUE SATISFACE

En este capítulo seis de Juan encontramos a una multitud buscando a Jesús. Desgraciadamente son muchos los que se acercan a Él sólo de manera utilitaria. Es decir, buscan a Dios sólo por lo que Él les puede dar. Un trabajo que te hace falta, una sanidad que anhelas, un futuro prometedor, una pareja, un sentido de significado, una meta noble que alcanzar y muchas otras cosas que en sí mismas no son malas, pero que son el verdadero objetivo de tu alma. Así estamos degradando a Dios convirtiéndolo en una especie de genio de la lámpara al que acudimos para alcanzar lo que necesitamos o deseamos. Y en este caso particular se trata de algo tan perentorio y pasajero como llenar el vientre. La multitud buscaba a Jesús para saciar su hambre física, y eso precisamente fue lo único que alcanzaron. Pero hay un hambre mucho mayor, más profunda y necesaria que saciar, el hambre del alma que sólo podemos saciar si acudimos a Jesús con una fe auténtica y sincera. Juan 6:1-71.

¿HASTA DÓNDE ESTÁS DISPUESTO A LLEGAR?

Pedro y Juan subieron al templo a la hora de la oración y el cojo que pedía limosna en la puerta Hermosa recibe aquel día el mayor regalo que podría esperar, su sanidad completa. Los líderes religiosos se enfadan porque miles de personas venían a escuchar las palabras de Pedro que les hablaba de la resurrección. Ellos, que poco tiempo antes habían temido por su propia vida, ahora muestran una valentía y un arrojo inusuales. ¿Qué les ha pasado? ¿Cómo es posible un cambio de actitud tan radical en aquellos que sólo unos días antes habían huido como conejillos asustados? ¿Qué necesitamos tú y yo para vivir vidas intrépidas que glorifiquen el nombre de nuestro Dios? Hechos 4:1-22.

ASÍ ES IMPOSIBLE CREER (LA RAZÓN DE LA VERDADERA PARÁLISIS)

De todos es conocida esta señal que Jesús realizó en el famoso estanque de Betesda. Un hombre que llevaba toda una vida paralítico, nada menos que 38 años, fue sanado instantáneamente por el Señor en un día sábado. Aunque este hecho en sí ya es algo absolutamente portentoso, no es lo más importante que aprendemos en este pasaje. En aquel entonces, al igual que hoy en día, hay muchos “paralíticos” espirituales que Jesús quería y quiere sanar. Aquel hombre fue doblemente sanado, primero en el cuerpo y después en el alma. Jesús explica a sus adversarios y a todos cuantos estaban presentes quién es Él y cómo tiene autoridad para sanar y para hacer cualquier otro bien en el día de reposo, al igual que su Padre tenía y tiene esa misma autoridad y poder. ¿Creerás tú sus palabras y recibirás así el don de la vida eterna? Juan 5:1-47.

LOS PECES SON LO DE MENOS

Entramos hoy a considerar el conocido hecho portentoso de la pesca milagrosa. Pedro, Andrés, Juan y Jacobo, y seguramente muchas otras personas que se habían juntando aquel día para escuchar la Palabra de Dios de la boca de Jesús, fueron testigos de algo que los llenó de asombro. Seguramente algunos sólo vieron el milagro en el hecho extraordinario de la inmensa cantidad de peces que aquellos pescadores sacaron del lago aquel día. Pero algo infinitamente más importante y trascendental ocurrió en los corazones de Pedro, Andrés, Juan y Jacobo. Desde aquel día en adelante ya no fueron los mismos. Lucas 5:1-11

EL NOVIO DEL BUEN VINO

– Vida en su Nombre 6 –

Conocido como el primer milagro que Jesús realizó en su ministerio público, el agua convertida en vino nos muestra la abundancia de la gracia divina y la capacidad de Jesús para transformar lo ordinario en algo extraordinario. Pero además Juan establece un paralelismo entre la primera pareja que arruinó la relación con Dios, y esta boda en una aldea de Galilea cercana a la ciudad de Nazaret, donde Jesús se crió y vivió hasta los treinta años, en la que Jesús aparece para realizar una señal de un profundo calado y sentido espiritual. Juan 2:1-12.

JESÚS EN NAZARET, LA INCREDULIDAD DE LOS NAZARENOS

Era muy obvio que la sabiduría y los milagros de Jesús solo podían venir de Dios. Su profunda sabiduría y autoridad con la que enseñaba eran muy evidentes. Ningún otro maestro de la ley había hablado como Él hablaba. Pero Jesús no había estudiado en ninguna de las famosas escuelas rabínicas, ni tenía más entrenamiento formal en las Escrituras que el judío promedio. De manera que los dirigentes de los judíos se maravillaban y decían: “¿Cómo sabe éste letras, sin haber estudiado?” (Jn. 7:15). Por si esto fuera poco, Jesús había exhibido un poder sobrenatural por medio de los milagros que realizaba. Estos milagros evidenciaban que Él venía de Dios, que Él era el Mesías. Ellos no cuestionaron la veracidad de sus milagros, los reconocieron como obras portentosas. Lo que querían era que Jesús repitiera los milagros que había hecho en Capernaum (v. 23). Pero Jesús sabía que eso no los iba a llevar a la fe. Ayer, al igual que hoy, el ver milagros no conduce a la auténtica fe. Esta procede sólo de Dios quien actúa en el corazón del oyente y obra el milagro de creer por medio de su Palabra. Los que tengan oídos para oír, oigan. Lucas 4:22-30.

JESÚS ES IMPARABLE

Hoy veremos tres hechos que vivieron los discípulos con Jesús. En cada uno de ellos podremos descubrir el arrollador poder del Señor que transformó la vida de los discípulos y que puede transformar también las nuestras si tenemos oídos atentos. Abramos nuestros corazones a la Palabra y dejemos que ésta nos inunde con su luz y con su poder. Jesús es imparable y le damos muchas gracias a Dios porque ningún obstáculo impedirá que su perfecta obra llegue a término. Lucas 8:22-37.

MILAGROS Y EL EVANGELIO DEL REINO

Los cristianos vivimos en una tensión constante entre el “ya” y el “todavía no”. Desde la venida de Jesús a la tierra como el Mesías anunciado durante siglos por los profetas, el Reino de Dios está entre nosotros, ya ha llegado, pero aun actúa de manera oculta, misteriosa, no aparente, aunque muy real, como la levadura actúa dentro de la masa. Las maravillas, prodigios y señales que ocurrieron durante la vida de Jesús, son el sello de autenticidad de que su palabra tenía la autoridad divina. Lo mismo podemos decir de los milagros que fueron realizados a través de los apóstoles y de algunos otros discípulos de Jesús que no pertenecían al círculo más íntimo del Maestro, como es el caso que hoy estudiamos. Pero la cuestión que se nos plantea es ¿Sigue Dios actuando hoy en día con ese despliegue de poder y de autoridad con el que actuó durante el nacimiento de la Iglesia? Hechos 8:4-12.