RESISTID AL DIABLO

Impresionante, asombroso, y desconcertante milagro el que nos relata Marcos en este pasaje. ¿Qué vale más, la vida de un hombre o un hato inmenso de cerdos? ¿A quién le importaba la vida de un pobre desquiciado que vivía en un cementerio y que se auto lesionaba? ¿Puede Dios restaurar una vida completamente destrozada? ¿Qué llevó a Jesús a esa zona que era habitada mayoritariamente por gentiles helenistas en su inmensa mayoría idólatras del panteón greco-romano? Jesús nos sorprende una y otra vez haciendo cosas completamente inesperadas y relacionándose con aquellos que eran rechazados por la mayoría del pueblo de Israel. Incluso sus discípulos estarían sorprendidos y perplejos de la osadía de Jesús, el Maestro. Marcos 5:1-20

NO TEMAS, CREE SOLAMENTE

En este mundo todos pasamos por momentos de aflicción, de pérdida, de temor, dolor o desesperación. El sufrimiento no es sólo una posibilidad, sino una realidad que enfrentamos en distintos periodos de la vida. Hay situaciones que nos parecen sin solución aparente. Eso es lo que vivieron dos personas que conocieron a Jesús y cuyas historias se entrelazan en el pasaje que hoy consideramos. Una mujer que sufría flujo de sangre y un padre que está a punto de perder a su única hija. Dos dramas muy distintos, pero a la vez muy similares encuentran respuesta en Jesús de Nazaret. Abre tus ojos y contempla con admiración cómo el Maestro de Galilea puede transformar la tragedia de dos vidas rotas por el dolor en días de gloria y gratitud. Marcos 5:21-43.

AMOR INFINITO

Amor infinito – Salmo 106:6-8 – Abraham Sanz

El escritor del Salmo 106 va recordando los hechos poderosos de Dios a favor de un pueblo que es rebelde y que se queja continuamente de Dios, a pesar de que han visto los prodigios que éste ha hecho en Egipto. Con su actitud de falta de fe e ingratitud demuestran que no aman a Dios a pesar de todo lo que ha hecho por ellos. El problema de este pueblo, y también de cada uno de nosotros, es que creían, al igual que nosotros creemos, que sabían lo que era mejor para ellos. Perdían de vista que los planes del Señor siempre, siempre, siempre son mejores que los nuestros. Olvidaron que Él ve el final desde el principio, cuando nuestra vista, en cambio, es muy corta. Perdieron de vista, como también nos ocurre a nosotros muchas veces, la inmensidad del amor infinito de Dios. Salmo 106:6-8.

RETIRO

Elías, un hombre a contracorriente 2 – Retiro – 1 Re 17:1-24 – Israel Sanz

Seguimos ahondando en la vida del profeta Elías. Dios se muestra de tres maneras en la vida de este hombre de Dios. En primer lugar veremos cómo Dios cuida de él cumpliendo así su palabra, pues Dios honra a los que le honran. En segundo lugar veremos cómo Dios prepara a su enviado curtiéndolo con nuevas y transformadoras experiencias. Finalmente descubriremos que Dios es siempre justo y castiga a Israel con el fin de procurar su arrepentimiento y restauración posterior. El mismo Señor Jesús hizo referencia a los hechos que hoy analizaremos cuando afirmó en Nazaret, la tierra en la cual se crió, que Dios no envió a Elías a ninguna de la viudas de Israel en la época de gran sequía (física y espiritual) sino a la viuda de Sarepta que hoy aparece en este relato.

EL HACEDOR DE MILAGROS

La experiencia cristiana es una experiencia milagrosa. Debemos abrazar la verdad del Evangelio transmitido en la Palabra de Dios, pero nuestra experiencia no puede ser exclusivamente un conocimiento teórico, sino que es imprescindible experimentar además el poder de Dios que nos transforma desde el interior. Si el Espíritu Santo no actualiza y aplica los beneficios que Jesús conquistó para nosotros, no sirve de nada tener la cabeza llena de conocimiento. Si no hemos experimentado una metamorfosis, si el poder de Dios no nos ha alcanzado, si no hemos sentido lo que es el nuevo nacimiento, ese conocimiento será sólo un conjunto de datos almacenados en nuestra cabeza, como podrían estar almacenados en un libro. Pero el Dios vivo actúa en aquellos que han sido vivificados por el Espíritu Santo. Él actúa en nuestras vidas y hace maravillas diariamente en nosotros. Puede que algunas no parezcan espectaculares, pero de tanto en tanto tenemos un vislumbre de los poderes del siglo venidero que ya están invadiendo nuestro mundo actual.

DEL LLANTO A LA RISA

La diminuta y agrícola población de Naín no podía ni imaginar el día que vivirían sus habitantes que en ese momento experimentaban un dolor amargo y desesperanzado. Un joven, hijo único de su madre viuda, había fallecido y el cortejo fúnebre se encaminaba con paso cansino hacia el lugar donde le iban a dar sepultura. La escena era triste y desoladora hasta las lágrimas, pero Dios había determinado que ese día terminase de manera muy distinta a lo que sus habitantes habían imaginado. Jesús entró en la escena, y todo cambió en cuestión de minutos. Cuando Jesús llega, cualquier cosa inesperada puede sorprendernos. Lucas 7:11-17.

DIVERSIDAD Y CRECIMIENTO EN LA UNIDAD

La unidad orgánica de la Iglesia es una realidad que Dios mismo se encarga de crear y mantener. No obstante, unidad no es igual a uniformidad. Al igual que Dios es uno, pero en Él hay una pluralidad de personas; la Iglesia también es una con una diversidad que la enriquece y completa. Cada hijo de Dios ha recibido algún don espiritual, un regalo recibido por gracia, que debe ser utilizado para la edificación mutua. Cristo reparte esos dones como Él quiere y a quien Él quiere en el ejercicio libre y sabio de su soberanía. Cada miembro del Cuerpo debe conocer y usar los dones que ha recibido con un espíritu de entrega y amor a sus hermanos en Cristo. Si quieres saber cuál es tu don, comienza a actuar en fe y en humildad en medio del Cuerpo, y pronto será evidente para todos cuál es ese don que has recibido del Señor. Efesios 4:1-16.

JESÚS Y LAS CAUSAS PERDIDAS

En el mensaje de hoy veremos a dos personas muy distintas, pero ambas necesitaban desesperadamente algo de Jesús. Por un lado un hombre rico, prominente, respetado y muy religioso que tenía un importante trabajo en la sinagoga de Capernaum. Por otro lado, una mujer despreciada por padecer una enfermedad incurable que la hacía impura socialmente. Alguien que había gastado todo lo que tenía en médicos, pero no le había servido de nada, sino para perder todo su dinero, de manera que estaba totalmente arruinada. Por su parte el hombre, tenía a su hija muy enferma y estaba agonizando cuando llegó hasta Jesús. Lo que él no sabía es que mientras buscaba a Jesús, su hija ya había fallecido. Eran dos causas perdidas para este mundo. Pero ambos acudieron a Jesús y sus vidas cambiaron radicalmente. Como tu vida también podría hoy cambiar de manera esencial y definitiva si acudes a Jesús en humildad y fe como ellos hicieron. Marcos 5:21-43.

LÁZAROS

– Vida en su Nombre 27 –

Tras el portentoso milagro de la resurrección de Lázaro muchos venían para conocer a Jesús, pero también para ver a Lázaro. Hoy vamos a trazar un paralelismo entre el Lázaro de este relato y los “Lázaros” que también hay hoy en día. Jesús trajo a su amigo del reino de los muertos, a la vida. Pero hoy Jesús sigue trayendo a muchos que estaban muertos a una nueva vida. Esos nuevos “Lázaros” son un testimonio atractivo y elocuente del poder de Jesús. A la vez, se constituyen en un incordio para el mundo apartado de Dios, para los incrédulos, para los enemigos de la Verdad. Además estos que han recibido nueva vida en Jesús son un esperanzado presagio del mundo nuevo que está por venir. Juan 12:9-11.

YO SOY LA RESURRECCIÓN

– Vida en su Nombre 25 –

Este texto de Juan 11 nos muestra la gloria de Jesús al ver su amor benevolente. El texto subraya que Jesús amaba a esta familia, a Lázaro, a Marta y a María. En este texto vemos cuatro gestos de Jesús que nos muestran eso mismo. Una calculada demora, una arriesgada visita a Betania, estremecimiento emocional y exhibición de su gloria. Este evento es un anticipo de la resurrección final. Por cuanto el Reino ya ha venido, su Espíritu se mueve entre nosotros hoy: “Descendí a los cimientos de los montes; la tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío.” (Jonás 2:6). ¿Crees esto? Di desde tu angustia, desde tu llanto, desde tu dolor, di: “Sí, yo creo que Tú eres el Cristo, eres mi Salvador, mi Rey. Yo creo que Tú eres el Cordero de Dios que quita el pecado.” En el nombre del Señor ríndele toda tu vida a Él. Juan 11:1-57