AMADOS PARA AMAR

El apóstol Juan, conocido como el apóstol del amor, nos habla en esta carta de un tipo especial de amor que el mundo no ha conocido y no puede entender porque no lo ha experimentado. Juan puede testificar de este amor porque lo ha vivido de manera personal con Jesús mismo. De hecho, el término amor (ágape en griego) aparece en sus escritos unas ochenta veces, mucho más que en los escritos de cualquier otro discípulo. De ser conocido, junto con su hermano Jacobo (Santiago), como los “hijos del trueno” por su carácter temperamental e impulsivo, Juan experimentó una profunda transformación al convivir con Jesús y al experimentar este tipo diferente de amor divino. ¿Y tú, conoces de manera personal el amor ágape de Dios? 1 Juan 4:7-21.

CUIDADO CON EL ORGULLO, LA IMPACIENCIA Y LA RELAJACIÓN

Somos muy conscientes de la necesidad que tenemos de la ayuda de Dios, de la paz que viene de Él y de la seguridad necesaria para enfrentar los desafíos de la vida. La palabra de hoy está encaminada a proveernos de estos recursos si la aplicamos a nuestra vida, a nuestras decisiones diarias y a nuestra cosmovisión. Dios, a través del apóstol Pedro, nos llama a combatir tres debilidades del carácter que nos roban la paz y nos apartan de la comunión con Dios: el orgullo, la impaciencia y la indolencia. 1 Pedro 5:1-11

EL TEMOR DE DIOS Y EL COMPROMISO CON LA PALABRA

La nación de Israel estaba pasando una crisis espiritual muy profunda, eran días de apostasía. Bajo el reinado de Acab y Jezabel no sólo se toleró el culto a Baal sino que llegó a ser el culto oficial de la corte real. La adoración al Dios de Israel fue así orillada y despreciada, hasta tal punto, que los profetas de Dios fueron perseguidos y asesinados impunemente. Elías había profetizado una sequía que trajo un tiempo de hambre y escasez extremas. Esa sequía demostraba que Baal sólo era una superstición, un culto falso. Pero hubo un hombre en la corte del rey al que Dios levantó con un espíritu de celo y valentía por la fe de Abraham, Isaac y Jacob. Abdías, un alto funcionario de la corte escondió a cien profetas de Jehová en cuevas y los sustentó con pan y agua desafiando así la autoridad del rey. Hoy vamos a estudiar dos rasgos sobresalientes de este hombre que escogió servir y obedecer a Dios antes que a los hombres. 1 Reyes 18:1-16.

DE TAL PALO, TAL ASTILLA

Es parte integral de la naturaleza humana que los hijos se parezcan a sus padres. De ahí proviene el proverbio español “De tal palo, tal astilla”. Por tanto, lo propio y natural es que los hijos de Dios se parezcan en carácter al Padre del que proceden. El apóstol Pablo en su carta a los Efesios nos hace un llamado a vivir de acuerdo con nuestra nueva naturaleza en Cristo. Esto es una gran responsabilidad, pero también es un tremendo privilegio. En un mundo donde las tinieblas parecen dominar, ¿cómo podemos asegurarnos de que nuestro andar sea radicalmente distinto al de quienes nos rodean? ¿Es realmente posible vivir una vida que refleje a nuestro Padre celestial de forma inconfundible? ¿Cuál es la clave para aprovechar cada momento que la vida nos ofrece, transformándolo en una oportunidad divina? ¿Dónde podemos encontrar el poder que nos capacita para vivir una vida de santidad, sabiduría y amor incondicional? Efesios 5:1-20.

ARMADOS PARA LA BATALLA

Es una tragedia que la humanidad ha vivido cientos de guerras a los largo de su historia. ¿Pero, eres consciente de que libramos una guerra espiritual más cruenta que cualquier conflicto conocido? No es opcional; cada cristiano tiene una batalla que librar, y si no estás luchando, ¡estás perdiendo! Este mensaje crucial desvelará el equipamiento divino de la armadura de Dios, tu única defensa para resistir en el día malo y permanecer firme. Descubre cómo cada pieza te fortalece. Aprende a apagar los dardos de fuego del maligno y a manejar la espada de la Palabra de Dios contra las fuerzas de la oscuridad y tus propias pasiones. La victoria ya es nuestra en Cristo, ¡pero necesitas saber cómo luchar! ¡No te pierdas esta enseñanza esencial para tu vida espiritual! Efesios 6:10-17.

MIRAD POR VOSOTROS MISMOS

Jesús pronunció estas palabras en el templo. Estando allí escuchó a algunos que hablaban del esplendor del edificio. Pero Jesús los detiene en seco y les dice que todo eso va a ser destruido, no quedará piedra sobre piedra. ¿Está mal alegrase de la belleza de un edificio? ¿Por qué Jesús hace eso? Para salvarlos, para que no se desenfoquen.
La opción “retrato” de la cámara de los móviles lo que hace es enfocar algo y desenfocar el resto, difuminarlo. Pues bien, nuestros corazones funcionan en modo “retrato”. Si tu corazón se enfoca en algo, lo demás se difumina. Lucas 21:34-36

DIVERSIDAD Y CRECIMIENTO EN LA UNIDAD

La unidad orgánica de la Iglesia es una realidad que Dios mismo se encarga de crear y mantener. No obstante, unidad no es igual a uniformidad. Al igual que Dios es uno, pero en Él hay una pluralidad de personas; la Iglesia también es una con una diversidad que la enriquece y completa. Cada hijo de Dios ha recibido algún don espiritual, un regalo recibido por gracia, que debe ser utilizado para la edificación mutua. Cristo reparte esos dones como Él quiere y a quien Él quiere en el ejercicio libre y sabio de su soberanía. Cada miembro del Cuerpo debe conocer y usar los dones que ha recibido con un espíritu de entrega y amor a sus hermanos en Cristo. Si quieres saber cuál es tu don, comienza a actuar en fe y en humildad en medio del Cuerpo, y pronto será evidente para todos cuál es ese don que has recibido del Señor. Efesios 4:1-16.

PERMANECED EN MÍ (Y YO EN VOSOTROS)

– Vida en su Nombre 37 –

¿Cuál es la clave para vivir una vida fructífera y llena de propósito? ¿Cómo podemos experimentar la presencia viva de Cristo en nuestra vida diaria a través de Su Palabra? En el texto de hoy vamos a analizar una advertencia, un mandamiento y una promesa. Jesús usa la metáfora de la vid y los pámpanos para explicar la relación orgánica y trascendental que existe entre Él y sus discípulos. Jesús nos muestra que esa unión es vital para que sus amigos sean fructíferos. Nos llama a no angustiarnos por conseguir los frutos de la nueva vida, ya que estos llegarán como algo natural mientras permanezcamos unidos a la vid. Juan 15:1-17.

LA VIDA QUE BENDICE

¿Qué relación existe entre el amor, el trabajo y la esperanza cristiana? ¿Cómo se manifiesta la constancia en la esperanza en medio de la tribulación? Hoy analizamos la vida ejemplar de nuestros hermanos tesalonicenses de los que el apóstol Pablo destaca tres cualidades que nos retan en nuestra fe actual. Ellos son un espejo en el que nos podemos mirar para comparar nuestra vivencia cristiana con la de ellos que estuvieron dispuestos a sufrir persecución. La vida que bendice a Dios y a los demás se caracteriza por una fe genuina que produce frutos del Espíritu, un trabajo motivado por el amor a Dios y una constancia en la esperanza de la venida de Cristo. Al meditar en el amor inagotable de Cristo, la obra redentora en la cruz y la esperanza gloriosa de su regreso, el creyente se llena de gratitud, se siente amado y bendecido, y encuentra la motivación para perseverar en el servicio y la proclamación del Evangelio. 1 Tesalonicenses 1:2-10.

LA MALA VIDA, LA BUENA VIDA

– Vida en su Nombre 26 –

Jesús es invitado a comer a casa de Simón, el leproso. También asisten los discípulos y los tres hermanos amigos de Jesús, Lázaro, María y Marta. Durante el transcurso de la cena María hace algo insólito y hasta extravagante, derrama sobre Jesús un frasco entero de un perfume carísimo. En seguida Judas exclama que lo que María ha hecho ha sido un despilfarro imprudente e innecesario. Hoy analizaremos las actitudes de estas dos personas. Por un lado Judas, con un corazón muy alejado del corazón de Jesús, y por el otro María, cuyo deseo de reconocimiento y alabanza al Maestro se materializó en la entrega generosa de aquel costoso perfume. Ambos encarnan la esencia de lo que es la mala y la buena vida según aprendemos en la Palabra de Dios. Juan 12:1-8.