LAS PARÁBOLAS Y EL MISTERIO DEL REINO 8 | Astucia santa

La parábola del mayordomo sagaz puede ser muy fácilmente mal interpretada. Tiene que ver con el uso de los bienes materiales. Hay pocas cosas que muestren tan claramente el estado de nuestra alma como el manejo del dinero, de las posesiones. Los que piensan demasiado en lo terrenal, los que tienen su porción en esta vida, son sagaces. Se informan de pagas y ayudas, estudian, madrugan, trasnochan… Esto no es malo en sí mismo. Pero cuando la vida se vuelca en esas cosas, es porque vas con las luces cortas. Cuando las preocupaciones se reducen a qué comeremos, qué vestiremos, cuánto ganaremos, dónde iremos de vacaciones, … eso termina en tragedia. Eso es mundanalidad.
Lucas 16:1-13.

BRILLANDO EN LA NOCHE DEL MUNDO 15

Hoy llegamos al final de esta serie de mensajes basados en el libro del profeta Daniel. En este capítulo 10 Daniel tiene una visión junto al río Hidekel (hoy en día conocido como Tigris). En esta visión Daniel contempla a “un varón vestido de lino, y ceñidos sus lomos de oro de Ufaz.” Ante esta visión el profeta se queda sin fuerzas y cae con el rostro en el suelo. ¿Quién es este varón ante el cual Daniel desfallece? ¿Qué mensaje le trae al profeta y cómo nos afecta a nosotros tal mensaje hoy en día? Hoy descubriremos las respuestas a estas dos preguntas y a muchas más en este último mensaje de la serie.
Daniel 10:1-21.

AMOR GENEROSO Y HOSPITALARIO

Dios nos mostró su inmensa bondad al amarnos primero, cuando no había nada amable en nosotros. ¿Cómo viven aquellos que han sido depositarios de ese inmenso amor de Dios?Quienes han experimentado ese amor vertical, en seguida manifiestan en su vivencia ese amor en una relación horizontal, hacia el pueblo de Dios, hacia aquellos que han vivido la misma experiencia, porque los percibe como lo que son, hermanos. Este amor fraternal se manifiesta de manera natural de dos formas, en generosidad y en hospitalidad, dos cualidades presentes en todo verdadero hijo de Dios. Romanos 12:11-13.

CELO Y FERVOR EN EL SERVICIO

Estamos en una sociedad decadente que vive rodeada de ocio y diversión por todas partes, y que sin embargo consume grandes cantidades de ansiolíticos, alcohol y otras drogas para evadirse del hastío que siente hasta llegar al próximo “chute” de esta diversión vana que no llena los vacíos del alma humana. Precisamente el ocio fue la marca distintiva de las sociedades que decayeron en la antigüedad para nunca más levantarse, pero parece que no hemos aprendido la lección y volvemos a caer en el mismo error del pasado. Las vidas sin límites que pretenden aliviar el estrés y la ansiedad actuales portan la marca de la superficialidad y de la excesiva indulgencia que no permiten que una sociedad avance de manera sana. Sin embargo, la Palabra de Dios nos señala un camino mejor a la realización basada en una verdadera y auténtica felicidad y descanso. Romanos 12:11-13.