EN EL PRINCIPIO 10 – LA CAÍDA 3

Nuestros primeros padres decidieron coser hojas de higuera para intentar tapar su desnudez. En lugar de confesar su pecado, prefirieron cubrir la miseria de su alma con inútiles harapos que solo les cubrían de vanagloria. De esta triste manera la culpa y la vergüenza dieron paso a la discordia culpándose unos a otros. Pero la justa indignación de Dios demandaba una compensación. En nuestro pasaje de hoy vemos la gloria de dos atributos de Dios que se complementan y no se contradicen en absoluto; su misericordia compasiva y su implacable severidad. Génesis 3:8-24.