CUIDADO CON EL ORGULLO, LA IMPACIENCIA Y LA RELAJACIÓN

Somos muy conscientes de la necesidad que tenemos de la ayuda de Dios, de la paz que viene de Él y de la seguridad necesaria para enfrentar los desafíos de la vida. La palabra de hoy está encaminada a proveernos de estos recursos si la aplicamos a nuestra vida, a nuestras decisiones diarias y a nuestra cosmovisión. Dios, a través del apóstol Pedro, nos llama a combatir tres debilidades del carácter que nos roban la paz y nos apartan de la comunión con Dios: el orgullo, la impaciencia y la indolencia. 1 Pedro 5:1-11

CONFÍA EN EL PLAN

Cuando analizamos la vida de José, el hijo de Jacob, podemos ver cómo Dios va trabajando en él desde joven. Dios tenía un plan con él para su propio beneficio y para bendición de muchos otros. Nosotros hacemos planes, pero Dios también hace los suyos y nosotros formamos parte de ellos. De manera misteriosa y sorprendente, Dios hace que ambos planes, los nuestros y los suyos, se vayan entrelazando y coordinando para que finalmente su voluntad sea hecha en la tierra, como se hace en el cielo. En el proceso vamos aprendiendo que la providencia divina usa todo lo que vivimos, todo lo que sucede para adelantar sus planes de bien para nosotros y para sus santos propósitos. Haríamos bien en no tomar demasiado en serio nuestros planes, porque siempre el plan de Dios será mucho mejor. Génesis 50:15-22.

DESENMASCARANDO Y CONDENANDO EL PECADO

Elías, un hombre a contracorriente 7 – Desenmascarando y condenando el pecado – 1 Reyes 21:17-29 – Israel Sanz

¿Te atreverías a escuchar una verdad que muchos preferirían arrancar de las páginas de la Biblia?. En este impactante mensaje de la serie «Elías, un hombre a contracorriente», analizamos el enfrentamiento definitivo entre el profeta Elías y el rey Acab tras el infame episodio de la viña de Nabot. Asistiremos a una confrontación directa con la justicia divina. Descubriremos a un Dios que no es un «osito de peluche», sino un guerrero que se «pinta la cara de guerra» ante la injusticia y la opresión. Hoy explicamos cómo el pecado es, en realidad, una provocación que pone inflama la justa ira divina. Y aprenderemos que el pecado es una provocación directa a la santidad de Dios que sólo puede remediarse mediante el arrepentimiento y la fe en Cristo.

LA SANTIDAD DE DIOS Y LA TRAGEDIA DEL PECADO

Todos hemos escuchado alguna vez expresiones como las siguientes. “Yo no puedo creer en el Dios del Antiguo Testamento porque es intolerante y excesivamente severo.” “Si el Dios en el que crees condena a alguien al infierno, entonces yo no creo en ese Dios, porque yo creo que Él es amor, y por tanto no va a destruir su propia creación.” El problema con este tipo de ideas es que las cosas no son como nosotros queremos o creemos que tienen que ser, sino que son como son. Dios es Dios y tú no puedes decidir cómo deber ser Él. El problema es que muchas veces hay una mala comprensión de la Palabra de Dios, o un conocimiento muy parcial de la misma. Precisamente el tema que estudiamos hoy -la santidad de Dios- es uno de los más mal comprendidos de todos. Quédate con nosotros hoy y entremos en uno de esos pasajes de la Biblia que son difíciles de entender. Números 15:32-36.

LÁGRIMAS

– Vida en su Nombre 46 –

Pedro amaba sinceramente a Jesús, y cuando este le anunció que en pocas horas le iba a negar, Pedro aseguró vehementemente que él nunca lo haría. Pero todos conocemos la historia y cómo Pedro tuvo que derramar amargas lágrimas por su traición. Y es que la soberbia nos lleva a creer que somos mucho más fuertes, mucho más nobles y mucho más leales de lo que realmente somos. Pero el Señor nos conoce, con nuestras debilidades, con nuestras inconsistencias, con nuestras soberbias y con nuestra falta de integridad. Y aun así, nos sigue amando, nos sigue llamando, nos sigue restaurando y nos sigue levantando cuando hemos caído en el más triste y lamentable de los pecados. Admiremos hoy a Jesús amando y restaurando a nuestro hermano Pedro, cuando fue tan débil como cualquiera de nosotros. Juan 18:15-27.

CUANDO VENGA EL ESPÍRITU SANTO 1

– Vida en su Nombre 40 –

Jesús sigue su camino inexorablemente hacia el Gólgota, pero antes consuela a los suyos con enseñanzas profundas que todos los cristianos debemos conocer y atesorar. Hoy nos centramos en lo que les enseña sobre la venida del Espíritu Santo y la obra que éste realizará refutando al mundo y poniendo al descubierto su falsedad. Éste convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. ¿Qué quería decir Jesús con estas enigmáticas palabras? ¿Por qué son importantes y cómo pueden consolar nuestros corazones en los momentos de prueba? Juan 16:4-11.

NO TEMAS, ALÉGRATE MUCHO

– Vida en su Nombre 28 –

“¡Mirad, el mundo se va tras él!”, dijeron los fariseos. El gentío de agolpaba a la entrada de Jerusalén portando ramas de árboles y palmas que ponían a modo de alfombra para que pasase Jesús, quien venía subido en un asno. Los fariseos respiraban odio contra el Maestro y su envidia tramaba planes homicidas contra Él. La multitud se dejaba llevar por sus deseos de liberación del pesado yugo romano y lo expresaban con gritos de júbilo. Sin embargo Jesús venía con un plan muy superior porque no pretendía librarlos del poder de Roma, sino del poder mucho más esclavizante que reinaba en sus corazones: el poder del pecado. Juan 12:12-19.

DISCORDIA

– Vida en su Nombre 17 –

Jesús hace frente a los que se acercan a Él con una mente carnal, mundana, entre los cuales estaban sus propios hermanos. Todos nosotros nacemos con una semilla de rebeldía contra Dios en nuestros corazones. Es un orgullo que nos lleva a querer ser autónomos, independientes, los capitanes de nuestra vida y de nuestras decisiones. De lo que no nos damos cuenta es que al dejarnos llevar por esos instintos estamos poniéndonos, consciente o inconscientemente del lado del sistema anticristo. Nuestra naturaleza caída nos arrastra a la desobediencia a Dios y levantamos el puño en contra de su autoridad legítima sobre nosotros. Fuimos creados para escuchar sintonías celestiales, pero el corazón no arrepentido nos impide escucharlas. Sí, algunos venían y vienen a Jesús, pero no lo hacen con la actitud correcta. A quienes se le acercan con sinceridad y queriendo conocerle genuinamente Jesús les declara: “El que a mí viene, yo no le echo fuera.” Juan 7:1-24.

ME GLORÍO EN MI DEBILIDAD

Vivimos en un mundo exhibicionista, en el que todos muestran su mejor perfil, sus logros. Las redes sociales son un escaparate ideal para el «postureo» y la vanagloria. No importa tanto el ser como el parecer, el aparentar. Hemos creado una cultura del envoltorio, en la que el interior no tiene ninguna importancia. En la iglesia de Corinto había algunos que también estaban poniendo el foco en sí mismos, en su elocuente discurso o en sus dones espectaculares. Con ello pretendían despreciar y desprestigiar al apóstol Pablo y sin darse cuenta, estaban también desprestigiando el Evangelio de Jesucristo. 2 Corintios 12:1-10.

¡OBEDECE!

La santidad es el «medio ambiente natural» de Dios, por eso todo auténtido hijo/a de Dios desea purificarse de todo lo pecaminoso. Un cristiano sano busca de manera natural crecer en la semejanza de Cristo y sabe que la obediencia es el único camino para alcanzarla. Hoy entramos a considerar un asunto que recorre todas las páginas de la Biblia y que es fundamental para una correcta comprensión de la fe cristiana. Se trata de la autoridad, porque finalmente, toda autoridad ha sido establecida por Dios mismo. Su Reino domina sobre todos los demás reinos y Él establece delegados con una autoridad parcial dentro de cada ámbito de la sociedad. Sea este el gobierno de una nación, el gobierno de una iglesia local o el gobierno de una familia. Romanos 13:1-2.