LIBRES DE VERDAD

– Vida en su Nombre 21 –

Los políticos profesionales saben muy bien lo que tienen que decir para que las multitudes les aplaudan. Son los que se sirven de las masas para satisfacer sus propios deseos de poder, de fama o de riqueza. Pero Jesús no busca meros simpatizantes, Él busca discípulos. Gente que se comprometa al cien por cien con Él y con su causa. Podríamos pensar que en este pasaje Jesús es muy duro con los religiosos y que se ha pasado un poco, o mucho en sus críticas. Pero no debemos olvidar que Él habla movido por el amor a ellos. Busca hacerlos reaccionar, que abran los ojos y vean la realidad del estado ruinoso de sus almas. Jesús, al igual que el buen médico, nos dice la verdad de la enfermedad que padecemos con la finalidad de que encontremos en Él el remedio que los sane. Sólo la Verdad nos hace libres. ¿Has encontrado tú la auténtica libertad? Juan 8:31-59.

LAS EMOCIONES Y EL AMOR

Nadie con un mínimo de sensibilidad y espíritu crítico puede negar que vivimos tiempos peligrosos. Jamás en la historia de la humanidad ha existido tanta riqueza y prosperidad, y paradójicamente, nunca ha habido tanta insatisfacción y desesperanza como hay hoy. Vivimos en la dictadura de los sentimientos. Se insiste machaconamente en la idea de que debemos seguir lo que nos dicte el corazón y así seremos felices. Pero ignoramos consciente o inconscientemente que no todo lo que nos hace sentir bien proviene del amor. Y es que el amor humanista que hoy se nos enseña y se nos predica por todos los medios de comunicación es, en realidad, una triste caricatura del verdadero AMOR que nos conduce a la auténtica felicidad. Este amor realmente significativo y significante no va desligado de la verdad. Proverbios 3:5-8.

EL TESTIMONIO DE JUAN EL BAUTISTA

En el mensaje anterior estuvimos considerando el carácter de Juan el Bautista, de manera que concluimos que fue un gran hombre, desde la perspectiva de Dios. Hoy nos centraremos en el mensaje y el testimonio que Juan dio acerca de Jesús de Nazaret. Las verdades que encierran lo que Juan anunció sobre Jesús son imprescindibles para la fe cristiana. Juan proclamó que el que venía tras él nos bautizaría con el Espíritu Santo, que era el Hijo de Dios y que también era el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Juan nos informa que aunque él no conocía quién era el Mesías, sí había recibido de Dios unas señales que nos mostrarían de manera inequívoca quien era aquel a quien la humanidad estaba esperando desde la caída en Edén. Juan 1:1-37.

LLENO DE GRACIA Y DE VERDAD

El evangelista Juan comienza su escrito presentándonos en el prólogo, que hoy estudiamos, los temas principales que tratará en los próximos capítulos. Desde el principio Dios desea vivir en medio de su pueblo, pero por causa del pecado de este, Dios tiene que apartarse de él, porque su santidad perfecta no puede cohabitar con la imperfección de un pueblo débil y rebelde. Sin embargo, Dios nos muestra su misericordia y su verdad a lo largo de de todas las páginas de la Escritura. Dios actúa en favor de su pueblo y en su Segunda Persona viene a habitar entre nosotros. La Luz perfecta y vivificante se introduce en el corazón mismo de las tinieblas. Juan 1:1-18.

VIDA EN SU NOMBRE

Comenzamos hoy una nueva serie de mensajes basados en el Evangelio de Juan. El “discípulo amado” escribió habiendo sido inspirado o impulsado por Dios. Juan tiene el propósito de que sus lectores tengan vida, pero detrás de él está Dios que quiere que creas y que disfrutes de la experiencia que llamamos vida. Juan no se está refiriendo a la vida física, sino a la espiritual, la vida del alma, a la vida auténtica y plena. Pero, ¿qué es la vida? ¿En qué consiste esa vida verdadera? Acompáñanos en este apasionante viaje a lo largo del cuarto evangelio. Las joyas que nos esperan en él harán que esa vida plena de la que Juan habla comience a surgir y a abundar en lo más profundo de nuestro ser. Juan 20:30-31.

LA CONTIENDA POR LA FE 5

En este nuevo mensaje basado en esta epístola descubrimos cuáles son los rasgos principales de los falsos maestros de los cuales nos previene Judas. Él los llama «soñadores» porque se imaginan que son unos súper apóstoles que han recibido una mayor y mejor revelación de Dios. Debemos aprender a reconocerlos porque, desgraciadamente, no solo existían en el tiempo en que Judas escribió esta carta, sino que también abundan hoy en día de muchas iglesias. Son alucinados que extravían a los más débiles en la fe. Aquí Judas los acusa de tres pecados: mancillan la carne, rechazan la autoridad y blasfeman de los poderes superiores. Haríamos bien en estar preparados para enfrentar a estos falsos hermanos que se introducen en las iglesias. Judas 1:4-11.

LA CONTIENDA POR LA FE 3

En este tercer mensaje de esta serie hoy analizaremos la tercera exhortación que nos hace Judas en nuestra batalla por la fe. La esperanza, de la que se nos habla aquí, es esa virtud sobrenatural que el Espíritu Santo implanta en el corazón por la cual el cristiano aguarda todo lo bueno de la promesa que todavía no ha recibido en plenitud. La esperanza cristiana no es el simple deseo de que algo bueno suceda, no es pensar en algo positivo. La esperanza está preñada de certeza, es la fe mirando por la ventana con anhelo, con confianza, con una paciencia firme. La vida cristiana está configurada para ser vivida en la espera del día en que nuestro Señor nos conceda, en su misericordia, la plena posesión de las bendiciones que Dios ha preparado para los que aman.
Judas 1:3-4; 17-23

LA CONTIENDA POR LA FE 2

Judas nos llama en esta carta a ser amorosamente intolerantes con todo aquello que atente contra la verdad del Evangelio. Hoy entraremos a considerar dos exhortaciones que se nos hace en esta carta en nuestra lucha por la fe. Por un lado a recordar las advertencias que ya hemos recibido de que habría falsos maestros que saldrían de nosotros mismos. Y por otro lado a custodiar la verdadera fe en nuestra propia alma edificándola y orando en el Espíritu Santo. Judas 1:3-4, 17-23.

LAS EXCELENCIAS DEL HIJO

Los cuatro primeros versículos de la Carta a los Hebreos son un breve compendio de todas las verdades que van a ir siendo expuestas posteriormente en la misma. El ser humano ha intentado a lo largo de toda la Historia conectar con la Divinidad. Todas la religiones que existen y todas las que ya se han extinguido trataban precisamente de comunicarse con ese Otro superior que el ser humano intuye que está más allá, pero que actúa aquí, entre nosotros. Pero la grandeza de nuestro texto está en que ha sido ese Dios lejano que intuíamos desde el principio, quien se nos ha acercado y nos ha hablado. Y lo ha hecho muchas veces y de muchas maneras distintas a través de los profetas. Y finalmente Él mismo se nos acercó lo más cerca que se podía estar, al tomar cuerpo humano y venir en la forma de un hombre, como uno de  nosotros.
Hebreos 1:1-4

CRISTO RESUCITADO, FUNDAMENTO DE NUESTRA FE

Hoy trataremos una de las doctrinas centrales del Evangelio, uno de los pilares fundamentales de nuestra fe que es la doctrina de la resurrección de Jesucristo. Para ello nos vamos a centrar en el capítulo quince de la primera carta del apóstol Pablo a los Corintios. La ciudad de Corinto era una de las más importantes de la antigua Grecia donde vivían y se reunían las grandes mentes del momento, filósofos, pensadores, artistas, matemáticos y literatos. Predominaban por entonces dos tipos de filosofías o cosmovisiones. Por un lado los epicúreos creían que el propósito de la vida era disfrutar, encontrar el mayor placer posible, lo que solía terminar en borracheras y orgías. Por otro lado estaban los platonistas, quienes consideraban que el alma era inmortal y el cuerpo era como una cárcel para el alma, así que lo que debíamos anhelar era liberarnos del cuerpo. Pablo se enfrenta a ambas visiones erróneas presentando la verdad liberadora de la resurrección. 1 Corintios 15.