VIDA EN EL ESPÍRITU

¿Qué significa vivir «conforme al Espíritu» y cómo se diferencia de una vida «conforme a la carne»? ¿Es posible ser un «cristiano carnal» o esta idea es una contradicción? ¿Cómo podemos tener la seguridad de nuestra salvación y qué papel juega el Espíritu Santo en este asunto? Podemos cometer dos errores antagónicos con respecto a nuestra seguridad de salvación. Podemos vivir con miedo e inseguridad temiendo todo el tiempo que vamos a perder nuestra salvación. Pero también podemos caer en el otro extremo y vivir despreocupadamente con una falsa idea de la gracia de Dios. Romanos 8:1-11.

AMOR QUE CONOCE Y DISCIERNE

El concepto actual de amor está totalmente desvirtuado por la corriente imperante en la que se ponderan los sentimientos sobre la razón. Vivimos en la época de «yo hago lo que me hace sentir bien», lo que conduce en muchas ocasiones a errores y decisiones precipitadas que causan más dolor que beneficio. La Palabra de Dios nos guía al correcto concepto de amor, el ágape de Dios. Necesitamos con urgencia encontrar el equilibrio entre lo que sentimos y lo que conocemos que es la voluntad de Dios. Amor y Verdad son dos realidades que deben ir siempre de la mano. El amor sabio es el que procura primero el bien del otro, no la propia satisfacción egoísta de uno mismo. Así es el amor de Dios, desprendido, sacrificial, que procura nuestro bienestar, aunque a veces para conseguirlo nos tenga que disciplinar. El que de verdad ama corregirá a aquellos que ama por su propio bien. Filipenses 1:9-11.

¿ESTÁS DISPUESTO A SEGUIRLE?

¿Cómo debe vivir un discípulo de Jesucristo? ¿Cómo exige el propio Jesús que vivamos como discípulos suyos? A lo largo de la historia de la Iglesia hubo muchos que pensaron que ser discípulo de Cristo era algo liviano, ligero. Ya que somos salvos por gracia, entonces podemos vivir como queramos, como como bien nos parezca. Pero eso es libertinaje, o antinomianismo. Por otro lado hubo aquellos que se fueron al otro extremo, pensando que hemos de llevar una vida rigurosa, con un sinfín de normas que tenemos que cumplir, cayendo así en el legalismo. ¿Hemos de vivir como un libertino o como un legalista? Lucas 14:25-35.

SOLDADOS

El estilo de vida actual, con sus muchas comodidades y la abundancia de tiempo libre para hacer lo que nos apetece tiene un lado negativo que suele pasar desapercibido. La comodidad y el bienestar se dan por sentado hoy en día, pero este hecho nos ha ido cambiando generación tras generación hasta llegar a la actual, en la que los niños y jóvenes son sobreprotegidos hasta extremos que llegan a ser enfermizos. Hoy queremos las cosas instantáneas, casi sin esfuerzo, pulsando un botón o a golpe de clic. El resultado es una generación que moral y psicológicamente es muy débil en comparación con generaciones pasadas. La Palabra de Dios nos muestra un camino distinto para no caer en la indolencia y la pasividad propias del siglo XXI. 2 Timoteo 2:1-13.

EL PUDOR

Vivimos en un mundo impúdico en el que se comercia con el cuerpo humano, tanto femenino como masculino, de una manera que a nuestros abuelos les causaría sonrojo sólo con pensarlo. El culto al cuerpo se ha convertido en la nueva religión imperante y los mass media explotan la sensualidad humana hasta extremos absolutamente vergonzosos. Ante tal obscenidad el Pueblo de Dios está llamado a vivir y a expresarse de una manera completamente distinta, yendo contracorriente y expresando la belleza de un sano pudor que ha desaparecido casi por completo de nuestra sociedad «avanzada y occidental». Génesis 3:4-11; 1 Timoteo 2:9a.