UN GRAN PERDÓN, UN GRAN AMOR

Lucas nos relata un hecho importante en la vida de Jesús que dio paso a una enseñanza profunda y básica en el Reino de Dios. Jesús es invitado a comer en casa de un fariseo y la historia se centra en dos personas como protagonistas. Por un lado está el propio fariseo anfitrión que recibe a Jesús en su casa. Por otro aparece una mujer «pecadora», un eufemismo con el que se solía denominar a las prostitutas. La actitud de ambas personas hacia Jesús es completamente distinta. En el transcurso de la comida Jesús cuenta una de sus conocidas parábolas, la del acreedor y los dos deudores. El corazón de esta parábola tiene vigencia en nuestra vida hoy y en la vida de todos a quienes Jesús se acerca. Nuestra respuesta a esta enseñanza también será acorde con la misma. O estaremos en el lado del fariseo, o estaremos en el lado de la «pecadora». Juan 7:36-50.

ESCUCHAR, CONTEMPLAR Y PROCLAMAR

El mayor problema de la humanidad hoy en día no es la COVID-19, ni la crisis económica que se nos avecina como consecuencia. Tampoco es la falta de trabajo ni la falta de justicia imperante. El auténtico problema de la humanidad es otro distinto, mucho más profundo y mucho más real que todos estos. Nuestro mundo necesita escuchar el auténtico Evangelio de Jesucristo. Muchos se acercan a Dios con motivaciones incorrectas porque el mensaje se ha proclamado mal. La mayoría vienen a Dios solo buscando lo bueno que puedan sacar de Él. Pero en la vida en el Espíritu hay una progresión lógica y natural. Primero escuchamos, después contemplamos y como consecuencia proclamamos. Cada uno de nosotros somos responsables de lo que transmitimos. Juan 1:35-42.