CONFÍA EN LA ESCRITURA

Hoy tratamos un asunto de vital importancia para la vida y la permanencia de la Iglesia. Se trata de la autoridad de la Biblia como la voz inerrante y suficiente de Dios en un mundo saturado de influencias anti-Dios y superficialidad espiritual. Es ingenuo pensar que una fe meramente nominal sea suficiente para enfrentar la guerra espiritual en la que estamos inmersos los cristianos del siglo XXI. Hoy enfatizamos la necesidad de un estudio profundo y constante de las Escrituras. El pastor Israel nos presenta cinco doctrinas fundamentales sobre la Biblia: su origen divino, su naturaleza infalible e inerrante (sin errores), su suficiencia para guiar la vida de fe, su claridad (fácil de entender) y, finalmente, su autoridad incuestionable. El verdadero discipulado implica no sólo creer lo que Jesús creía sobre la Biblia, sino también permitir que esta moldee la mente y la vida, ya que es la única roca sólida en medio de las dificultades cotidianas de la vida. 2 Pedro 1:16-21.

LA BIBLIA ES LA PALABRA DE DIOS

Algunos cristianos dicen el título de este mensaje con la boca pequeña. Hay una corriente que enseña que la Biblia no es la Palabra de Dios, sino que solo contiene la Palabra de Dios. Hay incluso quienes pretenden que solo las palabras de Jesús pueden considerarse como Palabra de Dios, ya que Jesús es la última y definitiva revelación de Dios a los hombres, por cuanto Él es Dios hecho hombre. ¿Qué hay de cierto en estas afirmaciones? 2 Pedro 1:16-21.