PROVOQUÉMONOS AL AMOR

En la que es conocida como la Oración Sacerdotal, Jesús ora al Padre, no que quite del mundo a los suyos, sino que los guarde del mal. Él era muy consciente de que cuando Él faltase el relente frío y pernicioso de la maldad caería sobre sus discípulos intentando apagar el amor por su Dios y Señor. ¿Cómo podemos luchar contra esta innegable realidad? No somos del mundo, pero estamos en el mundo y es inevitable que éste ejerza su influjo nocivo sobre nosotros. El sistema anticristo nos llama, nos invita, nos insiste a que amemos lo que debiéramos usar y a que usemos lo que debiéramos amar. ¿Cómo resistir tan sugerente tentación? He 10:24-25.

LA ORACIÓN MÁS SUBLIME 4

Jesús continúa su oración al Padre en favor de sus discípulos pidiendo que Él los guarde del mal y del maligno. Efectivamente se acercaba la hora de su muerte y los discípulos iban a ser zarandeados como el trigo. Todos vivimos momentos en los que nuestra fe es probada y hasta el atrevido Pedro tuvo que sufrir en carne propia el dolor de haber negado a Jesús en el momento más crítico. Por eso este nos advierte en su primera carta que «vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar». Pero Jesús ora que el Padre los guarde en su Nombre. Juan 17:9-15.

VOSOTROS ORARÉIS ASÍ 3

Continuamos con el estudio de la «oración del Señor» y hoy lo terminamos con las últimas peticiones, la solicitud de perdón y el ser librados de la tentación. Dos aspectos estos de nuestra diaria lucha espiritual contra el pecado que nos asedia y nuestro enemigo que busca destruirnos. ¿Qué elementos debe incluir un auténtico arrepentimiento? Lo descubriremos hoy en este mensaje. Además nos adentramos en el concepto bíblico de tentación. Mateo 6:9-13.